jueves, 7 de diciembre de 2017

Taller Derechos Sexuales y Reproductivos a partir del Parto Orgásmico.




Taller  SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA: PARTO ORGÁSMICO.
Diseño y realización de Cruz Yayes Barco.
Organizado por Coordinación Permanente de la UNET.
5 de diciembre de 2017.
Este martes 05 de diciembre se estará llevando a cabo el taller “Derecho a la salud sexual”, parto orgásmico.
A cargo del sexólogo Cruz Yayes en el auditorio B de la biblioteca de la Universidad Nacional Experimental del Táchira, de dos a seis de la tarde.
La actividad tiene como objetivo dar a conocer, comprender y valorar los derechos sexuales y reproductivos de forma integral a partir del parto orgásmico.
Entre el contenido está:
1.- construcción clínica y sexológica de la definición de la salud sexual;
2.- derechos sexuales y reproductivos de la mujer;
3.- visión histórica, antropológica, religiosa, médica y sexológica del parto: con dolor, sin dolor y orgásmico;
4.- prospectiva de la sexología del siglo XXI: liberación de toda violencia sexual y reproductiva contra la mujer;
5.- evaluación y conclusiones.
Se otorgará certificado de asistencia avalado por el Instituto Paulista de Sexualidad de Sao Paulo Brasil. Lissette Ortiz Ramón.




https://sexovidayayes.blogspot.com/2008/11/parto-orgsmico.html



Domingo, 16 de noviembre de 2008

Parto Orgásmico
CICLO DE CONFERENCIAS “SEXO SIN LÍMITE”
Cruz Yayes Barco.
yayesoci@hotmail.com


Librería Sin Límite. Barrio Obrero.
San Cristóbal. Táchira.
Venezuela.

Conferencia 3.
DEL PARTO CON DOLOR
AL PARTO SIN DOLOR AL PARTO ORGASMICO

http://www.sexologosyayes.com/


A. INTRODUCCION:

Cuando nos planteamos este Ciclo de Conferencia, pensamos que debía llamarse “Orgasmos sin Límites”; teniendo precisamente en el Parto Orgásmico su conferencia central.
En la preparación de la conferencia hicimos una búsqueda el 05 de octubre de 2008, a las 8:56 p.m., a través del buscador Google y nos dio el resultado de 408.000 páginas sobre Parto Orgásmico.
Hace seis años, en noviembre de 2002, preparando la ponencia que llevamos al XVI Congreso Mundial de Sexología que se realizó en La Habana, Cuba en marzo de 2003 cuando hicimos esta misma operación de búsqueda en Google no encontramos ni una sola página, aunque existían ya para la época publicaciones de libros sobre el parto feliz. Hoy, lunes 4 de Diciembre de 2017 a las 8:04 la búsqueda en Google en menos de un minuto arrojó Cerca de 79.900 resultados (0,40 segundos).
En el Congreso Mundial,  nuestra ponencia despertó interés y pudimos hacer un muestreo con los sexólogos médicos y enfermeras y su respuesta fue unánime: era la primera vez que escuchaban hablar del parto orgásmico o de orgasmos en el parto. Me dijeron algunas enfermeras parteras de Sudamérica que habían presenciado partos felices; mujeres que daban expresión de mucho placer y reían durante el parto; pero que  jamás habían relacionado ellas el orgasmo con el parto. Una decena de médicos rurales y que habían atendido partos de mujeres indígenas en Venezuela me habían dicho lo mismo.
Resulta que la Ley de la Gravedad existe desde siempre y fue necesario que le cayera una manzana a Newton en 1666 para que pudiera percatarse de ella, estudiarla y luego enunciarla catorce años después en 1680 y decir:  “que todos los objetos ejercen una fuerza de gravedad sobre otros que es proporcional al producto de su masa e inversamente proporcional a la distancia entre ellos.”.
Nuestro planeta  tierra  gira al igual que los demás planetas alrededor desde la creación del sistema solar hace unos 4.600 millones de años y se necesitó que Nicolás Copérnico, quien publicó su teoría en 1.507 donde decía que la Tierra gira alrededor del Sol, guardó su libro 12 años.  Vino luego 99 años después Galileo y en diciembre de 1610 pudo observar las fases de Venus, que contradecían la astronomía de Tolomeo y confirmaban su aceptación de las teorías de Copérnico. A principios de 1616, los libros de Copérnico fueron censurados por un edicto, y el cardenal jesuita Roberto Belarmino dio instrucciones a Galileo para que no defendiera la teoría de que la Tierra se movía… Galileo guardó silencio sobre el tema durante algunos años.  En 1630 el libro obtuvo la licencia de los censores de la Iglesia católica de Roma, pero le cambiaron el título por Diálogo sobre los sistemas máximos, publicado en Florencia en 1632. A pesar de haber obtenido dos licencias oficiales, Galileo fue llamado a Roma por la Inquisición a fin de procesarle bajo la acusación de "sospecha grave de herejía". Galileo fue obligado a abjurar en 1633 y se le condenó a prisión perpetua (condena que le fue conmutada por arresto domiciliario). Los ejemplares del Diálogo fueron quemados y la sentencia fue leída públicamente en todas las universidades. La última obra de Galileo, Consideraciones y demostraciones matemáticas sobre dos ciencias nuevas relacionadas con la mecánica, publicada en Leiden en 1638, revisa y afina sus primeros estudios sobre el movimiento y los principios de la mecánica en general. Este libro abrió el camino que llevó a Newton a formular la ley de la gravitación universal, que armonizó las leyes de Kepler sobre los planetas con las matemáticas y la física de Galileo.
Se necesitó de la locura, extravío aguas desconocidas de las tres carabelas con Cristóbal Colón como Almirante y jefe de la aventura en 1492 t 30 años después, en 1522 con la expedición organizada por Fernando de Magallanes y, tras su muerte, capitaneada por Juan Sebastián Elcano, para “DESCUBRIR QUE LA TIERRA NO ERA PLANA” ni que descansaba sobre cuatro elefantes que montaban sobre una tortuga marina gigante que navegaba por un mar infinito donde existían otros mundos con sus elefantes y tortugas moviéndose…una preocupación: “Qué pasaría si se encuentran dos tortugas de sexos opuestos? Cataclismo Universal; Fin del mundo.”.
Las anteriores referencias científicas las hemos querido compartir, para ubicar un descubrimiento que nos vivimos en 1.990 en la Aldea de Los Ríos de Seboruco del Estado Táchira, cuando dictamos un taller de orientación sexual a 34 campesinos y campesinas que fue organizado por el Padre Felix Moreto, misionero  salesiano italiano.
Una mujer el domingo a mediodía durante el descanso, después del almuerzo; entre cafetales y debajo de árboles frondosos de guamas, al preguntarle cuántos hijos había tenido, me respondió de una forma alegre y directa: “21”. Entre ellos tres partos de morochos o gemelos. Era una mujer que no llegaba a los cincuenta años; robusta, con su rostro de felicidad y ojos azules que brillaron cuando me respondió la pregunta sobre cómo habían sido sus partos? Al decir: “Orgásmicos, todos orgásmicos.”. Vi una sonrisa de satisfacción que no daba lugar a dudas. Le hice unas preguntas de  control y con mayor seguridad y claridad me manifestó que habían sido orgásmicos todos sus partos. Esa conversación fue confidencial, entre ella y yo. Por lo tanto me la llevé a la casa en mi interior. Jamás había leído y menos oído sobre el orgasmo en el parto o el parto orgásmico.
Aunque tenía conocimiento y experiencia con el parto pisco profiláctico o parto sin dolor, desde el segundo embarazo de mi esposa Nilse Meneses Balaguera, en el año 1.978 quien estuvo bajo control médico y recibimos las enseñanzas sobre ese tipo de parto, de la doctora Belén Galavis García; con quien mantuvimos contacto unas semanas antes de su muerte por cuanto fue la que atendió el último nacimiento de seis los seis hijos, en 1989.

B. EL PARTO ORGASMICO YA HABIA VISITADO NUESTRA CASA.

Cuando fuimos con la noticia, lleno de emoción pero por supuesto con mucha precaución para comunicarle a Nilse sobre aquel descubrimiento o mejor revelación inesperada y jamás buscada; Nilse simplemente me contestó que con su tercer parto, había experimentado también orgasmo. Ese parto lo vivimos durante la celebración del Día de Santa Bárbara, en Rubio, Estado Táchira donde se celebra por cuanto se llama Santa Bárbara de Rubio. Al pasar las doce de la media noche, a las 12:05 minutos del Día 5 de diciembre, hoy hace 35 años nació mi segunda hija con Orgasmo de su madre. Hoy, 4 de diciembre, mi hija en esta mañana cuando actualizo este artículo, 2017 está pariendo por cesárea su cuarto nacimiento de una hija llamada Kiana Alejandra.
Una sorpresa mayor que por supuesto me daba más confianza para lo que significó después una especie de búsqueda de mujeres que hayan tenido orgasmos en el Parto.
Le pregunto a Nilse ¿Por qué no me habías dicho nada sobre tu experiencia de parto orgásmico?; yo ya sabía que había sido un parto sin dolor y además fue un embarazo muy especial, con relación a los tres anteriores y  la concepción se dio a a través de su oído interior, a partir de una de las reuniones de oración del grupo carismático en Rubio; el cual se tenían  los miércoles por la noche, bajo la dirección del padre Heraclio Jesús Aragón. Cuando entró al Hospital  fue atendida   en la recepción y preparación para entrar a la Sala de Partos, por Sor Inés, una religiosa dominica, con aureola de santa por su buen trato a las parturientas; todas las mujeres que ella ayudó a parir no la olvidarán jamás.
Nunca Nilse asomó que había experimentado el orgasmo en el parto; y al hablar de es parto manifestaba que  había sido feliz y solo el recuerdo la hacía sentir bien.
Este parto lo había tenido Nilse el 05 de diciembre de 1.982, en plena fiesta de la patrona de Rubio, Santa Bárbara. Su parto fue una fiesta la concepción fue una oración y toda la gestación fue una experiencia emocional, espiritual y sexual completa.
En el caso del parto orgásmico de Nilse tengo que detenerme un poco, por cuanto tuve mucho que ver con esa experiencia como con todos los demás embarazos y partos. Risas en la conferencia en la Librería Sin Límites y dije “es un chiste”.
Nilse una niña campesina de once años, vive una experiencia sumamente traumática: en una casa del caserío La Petrolea, en la carretera San Cristóbal,-El Corozo- Rubio, a orillas del Río Quinimari que baja del Tamá,  durante la noche del 21 de julio de 1.996 hasta el amanecer del 22 de julio, presencia  el trabajo de parto complicado de su madre, que terminó a primera hora de la mañana del 22 de julio con la  muerte de Lina Rosa, su madre y el nacimiento de una niña llamada Ana Rosa, en el trayecto hacia el l antiguo Hospital Vargas, a la altura del Corozo.
Cuando Nilse sale embarazada en septiembre de 1977,  de nuestro primer hijo o hija, después del primer mes le comenzaron los síntomas de un aborto. Recibió atención médica inmediata en Rubio y luego en el Ambulatorio de Puente Real de la ciudad de San Cristóbal y un tercer profesional especialista ginecólogo en la Policlínica Táchira la mejor  Clínica Privada de esa época.
La situación presentada era que cuando se encontraba  sola en la casa, le venían dolores fuertes, terribles, como ninguno de los sentidos en los cinco partos que tuvo después (el último de los seis fue por cesárea) y expulsaba coágulos de sangre por su vagina. Cuando iba a la consulta ninguna señal del problema. Así estuvo alrededor de quince días, sangrando en la casa. En la Policlínica el doctor hizo una evaluación completa del problema e indicó un aborto terapéutico. Problema resuelto en sus síntomas y dentro de Nilse, en su mente, en su psiquismo ¿quién se podía meter? Sus antecedentes no fueron tomados en cuenta, el trauma permanecía oculto.
En Barinas concebimos nuestro segundo hijo, mediado de marzo de 1.978. Cuando llegamos a San Cristóbal, el primero de mayo de ese año, pudimos entrar en contacto con Belén Galaviz, una joven médica que recién llegaba a San Cristóbal, de su post grado en ginecología y obstetricia en México. Trabajaba en el Hospital Central y atendía la consulta particular en una de las habitaciones acondicionado como consultorio en el Apartamento que compartía con su querida madre, en el Edificio Cárdenas, frente a la Plaza Sucre, de San Cristóbal.
En varias consultas nos estuvo preparando para el parto psicoprofiláctico o parto sin dolor. Un librito con portada y contraportada de color verde, como el campo, del Dr. Felipe Carrera Damas, quien precisamente había aplicado ese método en los ambientes rurales, fue nuestro tratado sobre esta novedosa manera de atención a la embarazada, el esposo.
Nos preparamos para parir. Cumplimos con nuestro papel de padre cogestante y cuando fue al hospital a parir no estaba la doctora Belén, no existía el teléfono celular y se vio Nilse en una situación muy lejos de las condiciones adecuadas para parir sin dolor, sin pena, sin vergüenza, sin violencia obstétrica; hoy penalizada por la LEY ORGANICA SOBRE EL DERECHO DE LAS  MUJERES A UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIAG. O. (38668 de 23 /4/2007)  “Artículo15 Numeral13. Violencia obstétrica: Se entiende por violencia obstétrica la apropiación del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por personal de salud, que se expresa en un trato deshumanizador, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad, impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres.”. Los pasantes de medicina palpando, controlando la dilatación, los gritos de otras parturientes, las bromas de médicos y enfermeras sobre los gritos exagerados algunos de las primerizas. Quien ha parido en esos ambientes saben que no ayudan en nada para parir sin dolor.
Ese parto fue muy difícil y traumático  para Nilse; tanto por los factores externos pero mucho más por los factores internos, desconocidos por los galenos. No se tenían equipos psiquiátrico-psicológicos-ginecológicos-pedagógicos-obstétricos como ahora en algunas clínicas y programas del nuevo sistema de salud en desarrollo, con el nombre de Barrio Adentro o lo que se conoce sobre el Plan de Parto Humanizado;  http://vtv.gob.ve/plan-parto-humanizado-por-una-patria-mas-humana-y-feliz/
Al año y unos meses otro embarazo y un parto que me tocó atenderlo en su última fase en mi camioneta Renault 12, durante el  traslado de Rubio a Táriba, donde el Dr. PEDRO MARINO RIVERA DAZA a los pocos minutos de recibirlo en su Maternidad de Táriba atendió el parto nada traumático y poco doloroso; sucede con muchas mujeres, que esperan hasta el final para ir a los centros de salud y llegan listas a parir sin vivir las condiciones hospitalarias nada favorables para el proceso de parto natural.
El tercer parto fue el parto orgásmico que ya relatamos. El cuarto parto natural, en una clínica de Rubio, que se montó donde era el hospital viejo Padre Justo donde nació con orgasmo Laura Grabiela. El quinto parto en el Hospital del Seguro Patrocinio Peñuela de San Cristóbal y el sexto por cesárea en la Policlínica Táchira, donde se cerró el ciclo, atendido en esta oportunidad por nuestra recordada amiga Belén Galavis García, quien producto de nuestras conversaciones y experiencias de sexólogo y pareja matrimonial con sus serivicos profesionales se animó a cursar estudios de sexología en el Centro de Investigaciones Psiquiátricas, Psicológicas y Sexológicas de Venezuela, donde fuimos graduados en 1.988; discípulo de Fernando Bianco, fundador y director de este centro de post grado y conductor del programa CONSEXO por VTV, los sábados a las diez de la noche.
Considero que debe crearse un equipo transdisciplinario a nivel de cada Estado y Municipio de acuerdo a la Propuesta que hemos venido haciendo desde el año 1995 de creación de Programas Estratégicos Regionales, Municipales e Institucionales de Educación Sexual Integral y con el respaldo de una Fundación que sirva de respaldo de una Fundación De Terapia, Educación Y Orientación Sexual que contemplamos crear en la última etapa del desarrollo del Programa Aproximación a la Cultura, Salud y Educación Sexual en los Ambientes Rurales, creado en la UNET, en el Decanato de Extensión, Coordinación de Extensión Agraria en febrero de 2007 hasta mayo de 2014 cuando recibimos la jubilación como empleado administrativo con funciones de sexólogo desde 1995.  https://www.facebook.com/fundateos2011/; para formar para el parto no solo natural, sin dolor, feliz sino orgásmico con todas las especializaciones que deben aprender a controlar la compulsiva conducta de hacer uso a diestra y siniestra del bisturí. Este debe dejarse para casos verdaderamente necesarios como lo establece la Ley antes citada.


C. LARGO CAMINO DE ENCUENTROS CON MUJERES CON EXPERIENCIA DE ORGASMO EN EL PARTO.

Después con  más seguridad y apoyado por el testimonio de mi esposa, asistente, secretaria, cofacilitadora de cursos y talleres de sexología, método Billings y como educadora sexual familiar;  fuimos recogiendo  testimonios por todos los  caminos que se abrían  cada vez más en el l encuentro con mujeres con experiencia de orgasmos en sus partos.
Nilse no me dijo nada de su orgasmo en el parto, porque pensaba, primero que no le iba a creer, luego le iba a decir que eso era imposible y luego que estaba loca; a pesar de ser yo su sexólogo particular, desde cuando comenzamos el post grado en 1.982 y haber tenido toda la experiencia relatada alrededor de los embarazos y partos, incluyendo el aborto terapéutico sobre el cual compartimos la decisión y responsabilidad ética, moral y espiritual.
Tuvimos en lo más inmediato una conferencia en el Liceo de Peribeca, en ella temeroso me referí al parto orgásmico y  al finalizar, una joven mujer se me acercó con su mamá y a solas, nos manifestó que ella había tenido orgasmo en su primer parto cuando tenía quince o dieciséis años. Me parecía oír de nuevo a Nilse, cuando frente a su madre y a mí nos dijo que lo había callado porque iban a decir que era mentira, que estaba loca, que se iban a burlar de ella o le iban a decir que era una pervertida.
En Coro después de dictar un taller de dos días a 140 madres cuidadoras, taller organizado por la Fundación del Niño de Falcón presidida por la Primera Dama, la médico Gladys de Cermeño y dirigida por la profesora Zelibeth Aguilar; conversando sobre el taller con la madre de esta última durante  la y lo del parto orgásmico,  dijo que ella había tenido orgasmo con el parto de Zelibeth, nunca lo había dicho a nadie, a pesar de haber sido muchos años enfermera de un psiquíatra en Caracas. No había dicho nada por las mismas razones que las anteriores manifestadas por Nilse y la joven de Peribeca.
Años después en un taller en Barinas, donde participaban 17 mujeres, entre ellas una que había sido jefe de la Zona Educativa de ese Estado, la profesora Carmen Landaeta Boves, iniciamos el taller con la referencia sobre el parto orgásmico como motivación para el abordaje y desarrollo del taller terapéutico que había acordado dictar con la organizadora, licenciada.  profesora de preescolar y profesora de educación sexual que había realizado un taller en San Cristóbal de pedagogía y terapia sexual, María Coromoto Landaeta Boves con sus gestos y luego con palabras muy violentas de quejas y reclamos por decir aquello. No solo dudaban, no creían sino que se oponían y argumentaban desde sus propias experiencias de partos dolorosos, traumáticos. Catorce de las 17 totalmente en desacuerdo expresaron sus propias experiencias; dejé a tres para que intervinieran de último por sus expresiones en el rostro y corporal de asentimiento, alegría y acuerdo con aquello del parto orgásmico y resultaron que de mujer a mujer expusieron con claridad y naturalidad sus experiencias orgásmicas; primera vez que lo hacían. Las 14 que se opusieron entre sus argumentos señalaban que yo decía eso porque era hombre, porque nunca había parido. La número 15 Era una deportista, estuvo caminando hasta el momento de parir en espacios libres durante el inicio de las contracciones; igual como lo hacen las mujeres indígenas que paren como un paréntesis en sus faenas  de agricultoras.  La número dieciséis también relató su experiencia orgásmica y la diecisiete que era profesora organizadora, ofreció de forma amplia, profunda, clara como una ponencia magistral su relato del parto orgásmico, vivido en su segundo parto de los tres que tuvo y con gran asombro su hermana mayor, quien fue Jefe de Zona tuvo que recoger todos sus argumentos, expresiones y entró al taller después de abrir una discusión sobre la homosexualidad desde su posición homofóbica apoyada por un grupo de mujeres líderes que se observaban eran sus aliadas y seguidoras profesionales y políticas.
Continuaron sumándose los partos orgásmicos y con más de treinta testimonios escuchados preparamos la ponencia que llevamos al Congreso Mundial de Sexología en Cuba. Desde esa fecha se han sumado casi el centenar. En uno de los talleres dictados a los docentes en ejercicio a final del año escolar pasado, una docente relató ante todo el grupo su experiencia sobre el parto orgásmico. Un número apreciado sobre el parto feliz, sobre el parto sin dolor; pero la mayoría sobre ningún parto, sino sobre la cesárea que se ha vuelto la mayoritaria forma de parir de nuestras mujeres. Sobre todo las que tienen seguros o recursos económicos para pagar las clínicas privadas.





D. RESPUESTAS VIOLENTAS COMO A GALILEO POR PARTE DE UN MEDICO ANTE EL PARTO ORGÁSMICO.

En el año de 1.993-94 escribimos sobre sexo en una página semanal titulada Servicio de Orientación Sexual, en Diario Pueblo de San Cristóbal. Con la emoción que nos produjo la Conferencia sobre Población y Desarrollo que se realizaba en el Cairo ese año, nos atrevimos a publicar algunos artículos sobre el Parto Orgásmico. Me imagino que a todos mis lectores les pareció una tremenda mentira o quizás una invento de mi fantasía sexual de tanto leer, hablar, escribir y dar talleres, conferencias, asistir a congresos nacionales, latinoamericanos y mundiales de sexología.
Ningún habitante de este valle nos dijo ni pió. Quizás cuando leían sexo, saltaban la página. Pero una noche con un programa que producíamos en Radio San Cristóbal, con el nombre de “La Sexualidad en la Era del Sida”, consideramos que podíamos hablar del parto orgásmico. Lo hicimos y nos llamó un médico que estaba de guardia en una clínica privada. Nos insultó por decir toda esa cantidad de mentiras sobre el parto orgásmico. Se lo dijo al operador Lima. Luego lo invité a hablar conmigo y que saliera al aire, me llamó y me dijo todo lo dicho al operador. Luego lo invitamos a organizar un foro donde pudiéramos discutir ese tema que debería ser conocido por todos los médicos. Le recomendamos leer sobre el parto sin dolor y que pudiera comenzar a investigar sobre ese tema. Nunca supe nada sobre ese doctor que nos animó a seguir trabajando en esa temática. Ahora le podría decir como a todos los que nos acompañan que entre a Internet y se pongan en contacto con centenas de miles de páginas Web.
En un evento de sexología médica realizado en Caracas hace unos tres años, una pareja de conferencistas argentinos, él médico obstetra y ella psicóloga, ambos sexólogos intervinieron y cuando la esposa hizo una ponencia sobre la situación de la mujer en la historia de la medicina y de la sexología, me pareció oportuno preguntarle a ella sobre lo que sabía del orgasmo en el parto: ella citó a varias autoras y por supuesto que por lo menos creía sobre esa experiencia. En cambio el médico sexólogo, obstetra, autor de varios libros de sexología, adulto mayor o viejo médico, dijo que eso no existía, que eran contracciones o calambres, reacciones fisiológicas a nivel de útero, pero que de allí no pasaba. No entraba en su cerebro que se fuera a presentar el orgasmo en el parto. Eso hizo que nos sentáramos en la mesa a comer juntos y continuamos ahora un foro profundo, violento, intersexo, interdisciplinario: al final la sexóloga le tuvo que decir a su esposo experto en sexo y obstetricia que él jamás entendería eso, porque necesitaba ser mujer para vivirlo. Un argumento experto, en positivo de ser mujer para conocer a partir de la vivencia intransferible del orgasmo en el parto.

E. REFERENCIAS SOBRE EL PARTO ORGASMICO Y OTROS TEMAS.

1. El libro “Parirás Con Placer. La Sexología Y El Orgasmo En El Parto escrito por Merelo Barberá, Juan. Publicado en 1.980. Editorial Kairos. En la Web está para la venta y lo describen así: “Un libro insólito de un autor extravagante. Parirás con placer es un informe sobre la existencia de sensaciones orgásmicas durante el parto. No es un libro de carácter técnico, sino un planteamiento general del tema, el relato de los descubrimientos, sus consecuencias e implicaciones. 245 pp.   Prólogo de Amando de Miguel. B. http://www.buscalibros.cl/libro.php?libro=761164

2. Un video sobre un parto en el agua donde aparece muchos elementos que hacen pensar sin haber traducido lo que se describe en inglés que fue una experiencia orgásmica. Buscar: http://www.buscalibros.cl/libro.php?libro=761164 Una mujer ya institución mundial que ha venido trabajando a favor de la dignidad, salud y libertad de la mujer. En sus libros encontramos los argumentos de tipo arqueológico, antropológico, psicológicos y demás ciencias y disciplinas sobre el parto y la sexualidad que fundamentan y explican tanto la perdida del orgasmo en el parto como la existencia de esta condición natural por recuperar. Casilda Rodríganez nos ofrece un libro que podemos bajar gratis en esta dirección: www.casildarodriganez.org/libros/pariremos.php. El libro tiene el título “Pariremos con Placer”. Apuntes sobre la recuperación del útero espástico y la energía sexual femenina.” Fue publicado en 2007 con motivo al 50 aniversario de la muerte de Wilhem Reich, un extraordinario soldado de la sexología y en espacial luchador por el derecho al orgasmo, en especial el de la mujer.

3. “La referencia sobre si algunas mujeres han experimentado el orgasmo durante el parto. Otras en respuesta a la estimulación del pecho. También hay orgasmos que ocurren espontáneamente, lo cual puede resultar embarazoso dependiendo de donde ocurra. Al parecer esto puede pasar sin que medie estimulación directa. El orgasmo también puede producirse mientras dormimos y provocado por los sueños. Por otra parte, hay personas que por razones fisiológicas o psicológicas no pueden orgasmar”.
Experiencias más recientes la constituye el "Slightest touch" ("El toque más
Ligero"), que aparentemente contribuye a que las mujer tenga orgasmos más
Largos y más intensos, sin tocar el área genital.”


F. UNA MIRADA SOBRE EL ORGASMO EN LA MUJER COMO REFERENCIA AL ORGASMO EN EL PARTO.

Comencemos con un componente bioquímico que acompaña al orgasmo y al parto natural: la oxitocina. “La oxitocina (del griego "nacimiento rápido") es una hormona relacionada con los patrones sexuales y con las conductas maternal y paternal que actúa también como neurotransmisor en el cerebro. En las mujeres, la oxitocina se libera en grandes cantidades tras la distensión del cérvix uterino y la vagina durante el parto, así como en respuesta a la estimulación del pezón por la succión del bebé, facilitando por tanto el parto y la lactancia.”. Esto lo copiamos de http://es.wikipedia.org/wiki/Oxitocina. Pueden ahondar en esta página.
Un descubrimiento reciente como el Punto G nos puede ayudar a comprender todo el soporte neurofisiológico del orgasmo en el parto. Cuando presentamos nuestra ponencia en el XVI Congreso Mundial de Sexología, un equipo que estaba dándole seguimiento a esta importante zona erótica en la mujer, señaló algunos aspectos referentes a la recuperación de vías nerviosas extinguidas, como cuando los ríos han cambiado de cauce o se han secado por efecto de la destrucción de las fuentes. http://es.wikipedia.org/wiki/Punto_G. Y algo más reciente: “Una de las grandes disputas mantenidas largo tiempo por los sexólogos podría haberse resuelto en una pequeña ciudad del centro de Italia. Allí, en la Universidad de L'Aquila, un equipo de ginecólogos afirma haber encontrado el esquivo punto G. Según sus hallazgos, está donde su descubridor, el alemán Ernst Gräfenberg, afirmó que se encontraba en 1944 (en el espacio uterovaginal), y no todas las mujeres lo tienen.
En la investigación, dirigida por Emmanuele Jannini, participaron 20 mujeres. Nueve de ellas experimentaban orgasmos vaginales y el resto no. Al examinar mediante una ecografía la zona en la que supuestamente se ubica el punto G, en el espacio uterovaginal, descubrieron que el tejido era más grueso en aquellas capaces de alcanzar el clímax mediante la penetración.
"Por primera vez es posible determinar de un modo simple, rápido y barato si una mujer tiene o no punto G", explica Jannini en el trabajo publicado en 'Journal of Sexual Medicine'. http://www.intramed.net/actualidad/not_1.asp?idNoticia=51693.
El Clítoris representa otro elemento a tener en cuenta, esto un clítoris completamente nuevo que supera a aquello de que es “un pene atrofiado”. Resulta que la Nueva Sexología o mejor dicho el mejor conocimiento sobre la sexualidad de la mujer nos descubre que el clítoris es más bien un “superpene”. Prepárense para que tengamos una revolución perceptiva los hombres y las mujeres más todavía sobre su capacidad sexual que deja a un lado lo dicho por Freud, que las niñas desarrollan un complejo conocido como “la envidia del pene” o su sentimiento de “castración” cuando ven el pene de un niño y ellas no encuentran nada en sus genitales, perciben la ausencia del pene.
Compartimos esta cita por cuanto relaciona clítoris con el parto y los orgasmos durante el parto: El "triángulo" y sus músculos Durante el parto, la criatura atraviesa este espacio. Dos pares de músculos largos y finos forman la salida o canal del parto: los músculos isquiocavernosos, situados a los lados de los huesos pélvicos, forman los dos lados del triángulo, con el glande del clítoris en su vértice superior, y los músculos perineales transversales, se extienden lateralmente desde el perineo y conectan formando la base del triángulo. Un tercer par de músculos, los bulbocavernosos, también se extienden desde el glande del clítoris dentro del triángulo, descienden por debajo de los labios mayores y conectan con el perineo. Se notan perfectamente cuando se aguantan las ganas de orinar o de defecar. Después del orgasmo, se contraen rítmicamente, oprimiendo todos los tejidos del clítoris y los tejidos y músculos subyacentes. Bajo la capa de músculos se encuentra una capa de tejido eréctil y sus correspondientes vasos sanguíneos, el clítoris tiene dos tipos de tejido eréctil, uno más firme y otro más elástico, durante la excitación, ambos se tornan más sólidos y sirven para mantener la erección. La sangre que va llenando estos intrincados laberintos de venas y arterias casi capilares, procede de arterias más grandes. Las raíces del clítoris son unas largas y delgadas bandas de tejido que se extienden desde el tallo a lo largo de los dos huesos que forman el pubis. La que está inmediatamente debajo de los labios mayores es la que tiene el tejido más sólido y elástico, la otra se extiende por la parte interior del músculo y por la parte superior externa del tercio medio de la vagina. Es una almohadilla de tejido blando que puede ser localizada fácilmente introduciendo los dedos en la vagina y presionando hacia delante contra el hueso púbico, rodea la uretra, posiblemente para protegerla de la presión de la actividad, recibe el nombre de esponja uretral y en algunos libros se la llama punto “G”. http://www.20minutos.es/noticia/262799/0/sexo/verano/pilar/
Para finalizar otros elementos de gran importancia en para la conquista de un parto orgásmico en lo personal y en lo socio cultural y programático para el futuro inmediato: 1) Embarazo Deseado. Esto tiene que ser una manera de reproducirse inteligente, amorosa, responsable, libre, sana que va a impactar el psiquismo y toda la neurología-endocrinología-fisiología del embarazo y del parto en particular. Un hijo deseado es un canto celestial o una presencia divina que se instala en el útero de la madre pero antes en su conciencia, mente y corazón. Con ella el esposo o pareja y toda la familia. Un niño deseado es bien gestado y bien parido. El parto sino llega a ser orgásmico deja de ser doloroso. Un proyecto milenario en el cual estamos embarcados por amor a la mujer. 1) Una relación amorosa de pareja como co-gestante del hijo por venir y una experiencia profunda y frecuente sexual durante todo el embarazo sino existe contraindicación médica. La oxitocina y toda bioquímica del amor, la paz, la alegría alimentando al niño en gestación lo preparará para que desde su primer aliento en vez de llorar sea un canto a la vida en un mundo feliz, erótico que tiene que ser conquistado por todos los medios para el futuro de la humanidad. 3) Una familia extensa de abuelos, tíos, parientes que acompañan a la mujer gestante todos los días y por supuesto un encuentro con el Dios del Amor, de la Paz, de la Alegría y el Bien. ¿Parirán con dolor las mujeres que fueron liberadas del pecado original por Cristo en la Cruz? Por supuesto que queda fuera el castigo divino que aparece en el Génesis: Sufrirás en los embarazos y parirás con dolor a tus hijos, una adecuación del texto.
G. CONCLUSION:
El profesor chileno Carlos Cano, quien fuera uno de los conferencistas internacionales que tuvimos en el II Congreso Internacional de Transdisciplinariedad en las Ciencias Sociales y Humanísticas, realizado la semana pasada en la UNET, nos dijo sobre el aprendizaje del significado de las palabras. “El significado de una palabra se alcanza cuando se ha escuchado más de ochocientas veces en distintos contextos”. Aunque la conferencia contiene lo referente al parto con dolor, quisimos omitirlo y mencionamos varias veces el parto sin dolor y creo que no llegamos a las ochocientas veces la mención del parto orgásmico o del orgasmo en el parto. Buscamos provocar el aprendizaje del significado. Ahora bien antes de terminar quiero invitarlos a que hagamos un ejercicio que tiene que ver con el desarrollo de la capacidad orgásmica en la mujer como en el hombre. La estimulación de los músculos pubococcígeos como un poderoso ejercicio para mejor la calidad del orgasmo fue un descubrimiento fortuito del doctor Kege para resolver los problemas de la incontinencia urinaria. Estos músculos están conectados al hueso púbico (pubis) en el frente de su pelvis, y por atrás a su cóccix. Es muy fácil ubicarlo: cuando vayas al baño para orinar, trate de parar y empezar el flujo de la orina. ¿COMO HACER EL EJERCICIO DE KEGEL? Una vez que has localizado los músculos puboccígeos, simplemente apriete y suelte los músculos una y otra vez, más de 200 veces al día. Estos son keges básicos. Hay muchas variaciones en hacer los keges: keges de ascensor (donde aprietes lentamente, como un ascensor subiendo en un edificio, y de allí sueltes de poco a poco). También puedes aguantar los músculos por 5 segundos y de allí soltarlos, hay muchas otras variaciones. Unos recuerdos para hacerlos son: cada vez que viene un anuncio en el tele haz los ejercicios; cada vez que llegues a una luz roja o un aviso de PARE (STOP) en la calle hagalos; cada vez después de orinar haga diez (10) ejercicios de kege; cada vez que haces de cuerpo hagas veinte (20) ejercicios de kege, etc. Sin estos ejercicios para realizarlos durante la conferencia, por supuesto que nos quedamos en conceptos, palabras y cuentos. La práctica nos pone en contacto con universos increíbles como se alcanza a experimentar el ascenso de la Kundalini, la penúltima conferencia del Ciclo que va para su cuarta conferencia el próximo miércoles 15 de octubre a partir de las 6:30 p.m. en la Librería Sin Límite, frente a la plaza los mangos, barrio obrero, San Cristóbal.
No termino la presente conferencia sin dar los créditos a quien realmente los tienen: NILSE que me reafirmo en el descubrimiento con esa mujer que no mantengo su nombre en la Aldea Los Ríos de Seboruco y todas las decenas de mujeres orgásmicas en el parto que se han atrevido a comunicarme su experiencia en privado o durante talleres y conferencias. Son ustedes las que tienen que recibir los aplausos y agradecimientos de quienes nos acompañan en este encuentro semanal de salud y armonía sexual a partir de un sexo sin límite.
Y un regalo de mi parte, el Primer Libro que hemos publicado y constituye una referencia sobre el parto orgásmico: www.letralia.com/ed_let/pdf/sida.pdf y visite  deje su comentario. http://sexovidayayes.blogspot.com/2008/04/parto-orgasmico-y-parto-sin-dolor.html   Un Feliz Orgasmo para todas y todos.
Cruz Yayes Barco.




Parto orgásmico: testimonio de mujer y explicación fisiológica
                                     A continuación, o bien descargar en PDF (ver archivo adjunto al final)
A propósito del artículo publicado en El Mundo el 23.03.09 de VIV GROSKOP (The Guardian) en relación con el documental estadounidense sobre Parto Orgásmico  (www.orgasmicbirth.com)

      Los testimonios de mujeres que han tenido partos orgásmicos han sido recogidos por la sexología científica desde mediados del siglo pasado; Juan Merelo Barberá presentó un informe al respecto en el congreso de Ginecología de París en 1985 (1). Algunos de estos registros son: Alfred Kinsey del Institute for Sex Research de la Universidad de Indiana (EEUU) que cita tres casos (2); Masters y Johnsons del Reproductive Biology Fundation (Missouri, EEUU) citan doce casos en su libro Human Sexual Response (3); Shere Hite (4), en su Informe, dice haber recogido varios testimonios sin decir el número (con una cita textual de una mujer que aseguraba había sido el mayor orgasmo de su vida); en España, Serrano Vicens (5) se encontró algún caso, y el propio Juan Merelo halló nueve casos en su investigación; en Francia el Dr.Schebat del Hospital Universitario de Paris, en el propio hospital, registró, en un total de 254 partos, 14 casos de partos orgásmicos (2). Juan Merelo no cesó de insistir en que es más frecuente de lo que podamos pensar. La cifra que nos da ahora Ina May Gaskin (32 de 151 partos) es más alta, posiblemente debido a que se trata de partos en condiciones más naturales.
      ¿Roce de la cabeza del bebé en la vagina o eufemismo del dolor, como se apunta en el artículo de El Mundo?
    
        Llevo muchos años buscando explicaciones fisiológicas coherentes para entender el parto, y la verdad sea dicha, me ha costado bastante encontrarlas, pese a que dichas explicaciones existen, eso sí muy diseminadas y en obras de difícil acceso para las personas de a pie. El mero funcionamiento básico neuromuscular del útero no lo encontré hasta que leí Revelation of childbirth de Read (6): unos músculos longitudinales y otros circulares que funcionan como un par sincronizado. Los circulares son los que cierran (el cervix) y los longitudinales los que empujan para hacer descender el feto. Cuando esto sucede, el sistema nervioso simpático que inerva las fibras circulares tiene que desactivarse para que estas fibras aflojen la tensión y no ofrezcan resistencia al movimiento de las longitudinales, que están inervadas al parasimpático. Este funcionamiento le hizo concluir a Read (7) que el miedo, que mantiene activo el simpático, es el que produce el parto con dolor, porque mantiene las fibras circulares contraídas y apretadas ofreciendo resistencia al movimiento de las longitudinales; los tirones que entonces pegan las fibras longitudinales a las circulares producen el conocido dolor del calambre. Efectivamente, la dificultad del parto en general no tiene que ver con las famosas caderas estrechas sino con la distensión de los músculos del útero, y el dolor de las contracciones del parto son calambres. Read comparaba el funcionamiento del útero con la vejiga urinaria, que tiene un funcionamiento aparentemente similar: las fibras circulares cierran para retener la orina, y se aflojan para permitir que el movimiento de las fibras longitudinales expulsen la orina de la vejiga.
      En la comparación que hace Read entre la vejiga urinaria y el útero creo que está la clave de la parte importante que le faltó para entender el funcionamiento del útero, porque los músculos del útero a diferencia de los de la vejiga urinaria, tienen receptores de oxitocina, y esto indica la existencia de un dispositivo específico para activar el reflejo muscular; un dispositivo que forma parte del sistema sexual.
     Comparando el funcionamiento del útero con el de los otros órganos en los que interviene el sistema sexual, podremos entender globalmente el funcionamiento del útero.
      Como explica Martín Calama (8) la presión que ejerce el bebé al succionar el pezón no sería suficiente para extraer la leche, y es necesario un dispositivo interno en la madre para el bombeo y eyección de la leche; un movimiento reflejo de las fibras mioepiteliales que recubren los alveolos de los pezones. Este dispositivo se activa al encajarse las moléculas de oxitocina, que llegan por el torrente sanguíneo, en receptores que se encuentran en dichas fibras mioepiteliales. Es decir, que el dispositivo que activa el reflejo de eyección de la leche pertenece a un proceso sexual, porque la oxitocina se segrega con la pulsión sexual; de ahí la relación entre el deseo materno y el éxito de la lactancia como ya señaló en su día Niles Newton (9).
     En su explicación sobre la fisiología de la lactancia, Matin Calama explica que los receptores de oxitocina en las mujeres, se encuentran además de en las mamas, en las fibras mioepiteliales de la vagina y del útero, y que a lo largo del embarazo aumentan incrementando la sensibilidad a la oxitocina que se segregará durante la lactancia. Esto nos aproxima a entender el continuum de la maternidad, como una continuidad de procesos del sistema sexual de la mujer.
      El tipo de mecanismo que activa la eyección del flujo que lubrifica la vagina para el coito, o el que bombea el liquido seminal desde la vesícula seminal y produce el reflejo de eyección del semen, es el mismo que el del reflejo de eyección de la leche; y también el del reflejo de los músculos uterinos para el proceso del parto.
      Por eso se dice que el amor nos licua; por eso la humedad ha sido símbolo de la sexualidad y la sequedad de la castidad, de la penitencia y de los retiros espirituales en los desiertos (ver diccionarios de simbologías (10), Ortiz Osés (11), El agua, la vida y la sexualidad de Michel Odent (12), Mircea Eliade, etc.); por eso el propio deseo, la misma pulsión inicial que segrega la oxitocina, nos licua antes de proceder al acto sexual. Esther Pérez en su ponencia en las Jornadas Feministas de junio 2006, sobre su experiencia de relactación con una niña adoptada, explicaba que al ver salir las primeras gotas de leche de sus pechos pensó que era el amor que se licuaba en gotas blancas. 
      Obviamente, el sistema sexual está implicado en muchísimas más funciones que la de activar los reflejos musculares de los órganos sexuales que aquí menciono, y la misma función de la oxitocina es un fenómeno muy complejo del que aquí se abstrae solo un aspecto para entender el parto. Tan sólo el seguimiento y la interacción de las demás hormonas sexuales conocidas nos da una idea de dicha complejidad. Creo que esto es obvio, pero es preciso decirlo, pues tan legítimo es el afán de conocimiento como necesaria la humildad ante la diversidad y la complejidad de la vida orgánica de la que tan sólo podemos aprehender una parte; pues creo que la inteligencia humana, al menos hasta el momento, no ha sido capaz de expresar semántica y conceptualmente lo más básico del funcionamiento de la vida, aunque ha dado pasos importantes en esta dirección (Kropotkin, Laborit... ver el artículo La función orgánica y social de la sexualidad en este site).    
     Volviendo al parto después de esta pequeña digresión: el sistema sexual que activa el reflejo muscular en diferentes partes del cuerpo es el mismo, pero los músculos del útero no se parecen en nada a las finas capas mioepiteliales de los pechos o de la vagina: los del útero son anatómicamente los músculos más potentes y fuertes del cuerpo humano, a la vista del impresionante trabajo que tienen que hacer para que salga el feto por ese famoso canal de nacimiento estrechado por el bipedismo de nuestra especie.
      Se ha dicho que el problema que este estrechamiento planteaba para el nacimiento se resolvió con el nacimiento prematuro. Pero no es del todo exacto. Si el nacimiento prematuro por sí solo hubiera resuelto la cuestión, sin duda habría más mamíferos en posición erecta. La especie humana no es la única que nace prematuramente y la neotenia no es un fenómeno específico humano. La resolución de la contradicción supuso, además del nacimiento prematuro, un desarrollo de la sexualidad sin precedentes en la cadena evolutiva, es decir, un desarrollo que sí es único y específico de los humanos, para promover el fantástico movimiento de los músculos del útero: el orgasmo femenino; porque el placer se produce con el movimiento pulsátil (vibración, temblor, latido) de los tejidos musculares, movimiento cuya expansión percibimos con la sensación de placer.
      La envergadura de las fibras musculares del útero nos da la medida de la fuerza expansiva de las mal llamadas contracciones del útero, (y digo mal llamadas porque en realidad es un movimiento de contracción-distensión, sístole y diástole, fibras que se encogen y luego se distienden, se vuelven a encoger y se vuelven a distender… ); quiero decir, que la fuerza expansiva de este latido del útero es mucho más importante que la que pueden producir las fibras musculares de las mamas o de la vagina.
      Entonces, la relación entre el pecho, el útero y la vagina se debe a que la oxitocina viaja por el torrente sanguíneo y alcanza sus receptores allí donde están, a saber, en las llamadas zonas erógenas del cuerpo, y cuando se desencadena un movimiento más o menos simultáneamente en dichas zonas, tenemos la sensación de una conexión entre ellas (los meridianos de placer dibujados por el arte neolítico). Ambroise Paré (1575) (13) atribuía la relación entre las mamas y la matriz, a conexiones del sistema nervioso, pero ‘la conexión’ no la realiza el sistema nervioso (por impulsos nerviosos), sino el sistema sexual, mediante la oxitocina está en el torrente sanguíneo y se engancha allí donde encuentra receptores adecuados. Esto explica que la excitación sexual de las mamas se extienda al útero, y que el proceso de expansión del placer puede empezar por donde sea pero si se mantiene y acaba en orgasmo, implica siempre al útero, el órgano de mayor masa muscular y que tiene o debería tener la mayor cantidad de receptores de oxitocina (según claro está el estado del útero; una ginecóloga me contaba que los úteros que operaban estaban a menudo en un estado atrófico impresionante).
     Por otra parte, la sexología ha explicado que efectivamente el útero es el centro erógeno básico de la mujer. Maryse Choisy (14) tras un seguimiento concreto durante 10 años de la sexualidad de 195 mujeres definió muy claramente el papel del útero en el orgasmo femenino. Aunque no sintamos el útero sino sólo el placer que expande, podemos imaginar la fuerza expansiva de esos supermúsculos… y saber a ciencia cierta que la intensidad del orgasmo es correlativa a la intensidad de los latidos del útero, como se ha comprobado por medio de electrouterograma. El matrimonio Masters y Johnson (15) efectivamente comprobó que en todos los orgasmos se producen ‘contracciones’ del útero, sea cual sea el origen del proceso orgásmico, y además registraron el latido del útero durante el orgasmo con electrodos intrauterinos (orgasmos simples, múltiples, relajación final…), registrando simultáneamente, con electrocardiograma, el sobre-esfuerzo del corazón correlativo al esfuerzo de los músculos uterinos.
      Hay que decir que en el útero hay un tercer tipo de fibras musculares que constituyen una capa interna en la pared de la bolsa uterina. Son músculos que rodean los vasos sanguíneos haciendo ochos y espirales, y su función es estimular y activar el riego sanguíneo para aportar el oxígeno necesario para el intenso trabajo que realiza el útero, y para retirar las sustancias de desecho (6). Poco a poco vamos entendiendo las claves del gran potencial y de la gran capacidad orgástica femenina.
      La desconexión interna corporal de las mujeres ha permitido la ocultación del papel del útero en la sexualidad; así por ejemplo, el ‘yoni’ de los tratados de sexualidad tántrica, literalmente quiere decir ‘útero’, y sin embargo se ha traducido por vagina, porque en nuestro paradigma de sexualidad el útero no existe. Pero digan lo que digan los manuales de sexualidad, lo sintamos o no, el útero es el órgano de expansión del placer por antonomasia. El funcionamiento y la envergadura muscular del útero, como digo, explican la famosa capacidad orgástica femenina puesta de manifiesto por Serrano Vicens, quien comprobó que dicha capacidad no es ni mito ni enfermedad, y que la ninfomanía es un epíteto calumnioso y misógino para tratar de hacer anormal y patológico lo que es normal y natural.
       Así pues, el parto orgásmico no lo produce el roce de la cabeza del feto en la vagina, y todavía menos es ‘un eufemismo del dolor’ (para esto último me remito también a Read). El parto orgásmico se produce porque el propio movimiento del útero es en sí mismo productor de placer, siempre que los músculos funcionen acompasadamente, según el proceso sexual normal; que es lo que sucede cuando el parto se produce de forma natural y se activa según la forma establecida filogenéticamente, por el sistema sexual de la mujer. Leboyer (16) sin necesidad de electrodos intrauterinos también describió los dos tipos de contracciones, las generadoras de placer y las generadoras de calambres y de intolerables sufrimientos.
     En la ‘contracción’ normal del parto, dice Leboyer, el útero se encoge muy lentamente en un movimiento que empieza arriba y va bajando poco a poco, al llegar abajo hace una pausa y luego empieza lentamente a distenderse de abajo hacia arriba, y al llegar arriba vuelve a hacer otra pausa; dice Leboyer que se asemeja a la respiración de un niño cuando duerme plácidamente y vemos cómo su pecho sube y baja lentamente con cada respiración. También describe las otras contracciones que conocemos tan bien: el útero en lugar del movimiento lento que empieza arriba y va bajando lentamente, se contrae entero en bloque, todo a la vez. Es un movimiento brusco que se suelta también bruscamente. Es decir, es un movimiento espasmódico en lugar de un latido lento y pausado.
     El tipo de movimiento que realizan los haces musculares del útero en el parto es el mismo que el que realizan durante el orgasmo: es decir, son o debieran ser el mismo tipo de ‘contracciones’; no del todo iguales porque las ‘contracciones’ del parto tienen que llegar a la total apertura de la boca del útero, un proceso que debe hacerse despacio y suavemente, para que ni la madre ni la criatura sufran, y que por eso, en condiciones normales dura entre 1 y 5 horas (mientras que un útero espástico puede tardar 24 ó 40 horas, (17)). En cambio, el orgasmo fuera del parto no tiene otra misión que la descarga de la líbido para la regulación corporal, y concretamente para la preparación del útero para el día que tenga que abrirse (lo mismo que los óvulos anidan periódicamente para cuando el nido efectivamente haga falta); este orgasmo fuera del parto, que no tiene que abrir la boca del útero, dura sólo segundos; pero son contracciones del mismo tipo que las del parto en cuanto al latido acompasado y sincronizado de los haces musculares longitudinales y circulares, y también en cuanto al incremento de la pulsación cardiovascular para acompañar el esfuerzo muscular. (Hay otras similitudes histológicas, etc., que recoge Niles Newton en un cuadro comparativo en Maternal Emotions (9)). Una prueba de la similitud entre ambos tipos de ‘contracciones’ (la del orgasmo y la del parto), la tenemos a la vista en el electrouterograma del orgasmo realizado por Masters y Johnson (3). También Leboyer (16) asegura que en su documental Autour de la naissance, estas contracciones placenteras y verdaderamente adecuadas se pueden reconocer en el exterior, en el mismo movimiento del vientre que las acompaña (como el del ejemplo del movimiento que produce la respiración del niño mientras duerme plácidamene), así como por el rostro de la mujer que camina hacia el éxtasis (no he visto el documental a pesar de llevar buscándolo desde que leí el libro de Leboyer, hace muchos años; si alguien lo tiene en su versión íntegra, le agradecería una copia).
        Esto explica también otros testimonios: los que refieren la existencia de pueblos enteros que desconocen el dolor en el parto (Montaigne (18), etc.). También el tono imperativo del ‘parirás con dolor’ que indica que en ese momento no era así pero que sabían cómo conseguirlo. 

        Y esta es la otra pregunta importante: ¿cómo es posible que de forma tan generalizada el parto se produzca con dolor?
    Es de suponer que no será uno sino muchos (entre ellos, el stress y el miedo que señala Read) los aspectos de la distorsión del proceso normal del parto. En cualquier caso, el útero espástico está causado de forma inequívoca por la represión sexual de la mujer desde la infancia; y esto es coherente con estudios realizados sobre la densidad de los receptores de oxitocina. Odent, en la Cientificación del amor (19) recoge un estudio realizado en Suecia y otros, que ha mostrado que esta densidad es variable y a veces escasa (las muestras de tejido uterino de mujeres a las que se les había practicado cesárea tenían una escasa proporción de receptores de oxitocina). Lógicamente, si las mujeres no desarrollan una suficiente cantidad de receptores de oxitocina y el útero carece de sensibilidad suficiente a la oxitocina, difícilmente podrán parir. La variabilidad de la densidad de los receptores de oxitocina nos remite también a la vida sexual de la mujer antes del parto: en qué medida ha desarrollado o no ha desarrollado sus pulsiones sexuales, en qué medida ha desarrollado o no lo ha hecho los receptores de oxitocina. Y aquí es donde cobran sentido las pulsiones sexuales de la infancia, que claro está no se producen por nada, y mucho menos porque el demonio habite los pequeños cuerpos humanos, sino porque tienen una función fisiológica. El desarrollo corporal humano establecido filogenéticamente, incluye las pulsiones sexuales infantiles para promover la madurez de sus órganos, y en concreto, promover el movimiento de los músculos uterinos en las niñas. Por eso nos encontramos con juegos, corros y bailes sexuales (20) infantiles y compartidos con mayores, en las culturas de sexualidad espontánea. Estos juegos y bailes estimulaban y promovían la expansión de las pulsiones que mantenían los úteros de las niñas activos; es decir, no sólo no se prohibían las manifestaciones de la sexualidad infantil, sino que se propiciaban y se amparaban culturalmente. En nuestra civilización siempre había habido algún margen de expansión sexual clandestina, las brujas con sus escobas (que no eran para volar por los aires) etc.; pero ahora l@s niñ@s están más vigilados que nunca y más programadas y más aislad@s, y cada vez tienen menos posibilidades de desarrollar sus pulsiones. En la Grecia clásica la sexualidad entre adult@s y niñ@s estaba normalizada (21), mientras que ahora ni se contempla la posibilidad de que dicha sexualidad surja espontáneamente y con la complacencia y el consentimiento del niñ@, sino que automáticamente se califica de abuso de poder adulto y como agresión sexual, dando por sentado que el niño o la niña no puede tener impulsos, deseos o apetencias sexuales.  Hasta el punto de que los medios de información (también llamados de 'formación' de masas) identifican 'pedofilia' con violación'.
      Creo que hoy, aparte de la medicalización de la maternidad y de las tres generaciones de partos hospitalarios que, como dicen Wagner, Bergman y otr@s, tanto daño han hecho y siguen haciendo, tenemos también un mayor deterioro de la sexualidad femenina, gracias al marketing sociológico del falocentrismo, a la fuerza impactante de los medios audiovisuales y a las estrategias psicológicas de dicho marketing. Con esto quiero decir, que si Serrano Vicens emprendiera ahora su investigación no creo que encontrase los mismos resultados que encontró en los años 50 del siglo pasado (un 2,5 % de las 1417 mujeres estudiadas tenían habitualmente 30 ó más orgasmos consecutivos).
      El parto orgásmico y la recuperación de la maternidad implican recuperar una sexualidad femenina perdida. Aunque ahora las mujeres creamos tener más libertad sexual que antes, en realidad tenemos más libertad formal pero más represión y más violencia interiorizada (los úteros espásticos y atróficos, los dolores de parto y de regla, así como los cánceres de útero y mama serían la punta del iceberg de esta violencia). Dicha recuperación supondría un cambio de paradigma de sexualidad femenina, recuperar la noción y el conocimiento antiguo que antes se tenía de la misma. Hoy por hoy existe una desinformación y un desconocimiento generalizado de la sexualidad de la mujer, como lo demuestra este artículo sobre el parto orgásmico.
La Mimosa 28 marzo 2009

NOTAS:

(1) MERELO BARBERA, J., Parirás con placer, Kairós, Barcelona 1980.
(2) Citado por Merelo Barberá y en el monográfico de Integral sobre Embarazo y Parto Gozosos
(3) MASTERS, W. y JOHNSON, V., Human Sexual Response, Little, Brown & Co, Boston 1966.
(4) HITE, Sh. El Informe Hite, 1977, citado por Merelo y en el monográfico de Integral.
(5) SERRANO VICENS, R. ,La sexualidad femenina, Júcar 1972; Informe Sexual de la Mujer Española, Lyder 1977.
(6) READ, G.D., Revelation of childbirth, William Heinemann Medical Books, 1945. El libro más conocido de
Read es :Childbirth without fear, 4th ed. Harper and Row, New York 1972;
(7) Junto con una investigación sobre el parto sin dolor en aborígenes africanas y también sobre los nociceptors que
determinan la sensibilidad al dolor.
(8) MARTIN CALAMA, J., ‘Fisiología de la Lactancia’, Capítulo 7 del Manual de Lactancia Materna, Asociación Nacional de Pediatría, editorial Médica Panamericana.
(9) NILES NEWTON, Maternal emotions, Nueva York 1955.
(10) Por ejemplo Diccionario de Símbolos, Juan Eduardo Cirlot, Ed.Siruela, Madrid 1969, voces ‘sequedad’, etc.
(11) ORTIZ OSÉS, A. Las claves simbólicas de nuestra cultura Anthropos, Barcelona 1993.
(12) ODENT, M. El agua, la v ida y la sexualidad, Urano, Barcelona 1991.
(13) AMBROISE PARÉ, L’Anatomie, Livre I, ‘Sur la generation’, 1575. Citado por Yvonne Knibielher
en Histoire des Mères, Montalba, 1977.
(14) CHOISY, M., La guerre des sexes, Publications Premières, Paris 1970.
(15) Para quien no tenga el libro de Masters y Johnson, Human Sexual Response, en donde se publicaron los electro-
uterogramas del orgasmo, están recogidos en mi librito Pariremos con Placer (2ª edición): www.casildarodriganez.org
(16) LEBOYER, F. El parto: crónica de un viaje, Alta Fulla, Barcelona 1976.
(17) WILHELM REICH (1952), en Reich habla de Freud Anagrama, Barcelona 1970.
(18) MICHEL E. MONTAIGNE, Ensayos, libro I, XVI.
(19) MICHEL ODENT, La Cientificación del Amor, Creavida 2001. Los estudios que cita son:
- REZAPUR, M. et al., Myometrial steroid concentration and oxytocin receptor density in parturient women at term.
Steroids 1996; 61:338-44
- FUCHS, AR., et al., Oxytocin and the initiation of human parturition. Stimulation of prostaglandin production in
human decidua by oxytocin. Am. J. Obstet. Gyneco. 1981; 141:694-97
- SOLOF, M., HINKO, A., Oxytocin in receptor and prostaglandin release in rabbit amnion, The Neurohypophisis,
Annals of the New Y. A.of Sciences, 1993, Vol 689:207-218
- INSEL Y SAPHIRO en: PEDERSEN ET AL., Oxitocin in maternal, sexual and social behaviours, Annals of the
New York Academy of Sciences, 1992; 6527
(20) GARRIDO, M.C., El juego del corro en la cultura femenina, Inédito 2006.
(21)FERNANDEZ DE CASTRO, CH., La otra historia de la sexualidad, Martínez Roca, Barcelona 1990.   https://sites.google.com/site/casildarodriganez/parto-orgasmico-testimonio-de-mujer-y-explicacion-fisiologica
Los derechos sexuales y reproductivos en el parto: una mirada desde la perspectiva de la Humanización1 Natalia Magnone Alemán Departamento de Trabajo Social – FCS – Udelar nmagnosa@gmail.com Resumen: Este artículo problematiza los modos actuales de concebir y atender el Parto y el Nacimiento. A la vez que se entiende necesario profundizar en el conocimiento de los derechos en la atención de la salud sexual y reproductiva, resulta temporal y coyunturalmente oportuno pues los vectores de la Reforma de la Salud en curso son la atención integral, la universalidad, la equidad y la continuidad. Se toma la perspectiva de género para analizar dos procesos históricos: la Inquisición y la medicalización de las sociedades; de esta forma se reflxiona sobre las bases que hicieron que hoy el Parto sea concebido como un evento generalmente patológico que restringe los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres de gozarlo plena y autónomamente, configurando una de las formas de violencia estructural de género. Se plantea una de las miradas alternativas al actual modo de atención: la perspectiva de Humanización del Parto y Nacimiento. En la investigación2 que da origen a este artículo se utilizan metodologías cualitativas de producción de datos y de análisis, privilegiando en la muestra la mirada de personas que adhieren a la perspectiva de Humanización del Parto. Los tres sectores poblacionales son: a) decisores/as de política pública, referentes de la academia y de los movimientos sociales; b) integrantes de los equipos de salud; y c) mujeres que han parido recientemente. Se presentan avances del análisis en curso. Palabras Clave: Derechos Sexuales y Reproductivos – Género – Parto 1Trabajo presentado en las IX Jornadas de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales, UdelaR, Montevideo, 13-15 de setiembre de 2010). 2  Con motivo de la tesis para finalizar la Maestría en Sociología, FCS – Udelar. Una mirada a la atención al Parto y Nacimiento Junto a María Lucia Mott creemos que es posible analizar el proceso de parto y nacimiento como un evento que da cuenta de los valores y lógicas de la cultura que lo enmarca. El modelo de atención legitimado es un analizador de las relaciones de poder de una sociedad en un cierto momento histórico. (Mott, 2002:399) Si bien en el transcurso del último siglo han disminuido considerablemente las muertes materno-infantiles asociadas al período de embarazo, parto y puerperio, se constata en paralelo el crecimiento en la frecuencia de diversas prácticas consideradas ineficientes o dañinas para las mujeres y los/as bebés. Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugieren que se continúa practicando en el mundo un cuidado perinatal y uso de tecnología inapropiados, a pesar que existe aceptación generalizada acerca de principios de cuidado basados en las evidencias. Por ejemplo, mientras la OMS afirma que en promedio las maternidades deberían tener entre un 10 y un 15% de cesáreas, en el total de partos del Uruguay en el 2008 tuvimos un promedio nacional del 34,43% , en donde si discriminamos por tipo de prestadora de servicios tenemos: en las mutualistas se realizaron 44% de cesáreas sobre el total de nacimientos mientras que respectivamente en el MSP se realizaron el 21%. Constatándose diferencias significativas entre el sector público y el privado. Para el año 2004 las diferencias en las probabilidades de sufrir una cesárea confirma la hipótesis de inducción de demanda4 en este acto médico en particular. Las estimaciones estudiadas permiten afirmar que, una vez que se controlan por otros factores, una mujer tiene 20% de probabilidad de tener una cesárea en un hospital público y un 40% en uno privado. (Munielo, et al, 2005:1) En términos de calidad de prácticas obstétricas un estudio5 realizado en el 2004 en 12 hospitales públicos nacionales concluye que aún no se han incorporado en forma rutinaria las prácticas que han probado ser benéficas para el cuidado de la salud y además siguen empleándose prácticas que han demostrado ser inefectivas, e incluso, perjudiciales para las mujeres y los/as bebés. Concretamente el estudio señala: el acompañamiento durante el parto de una persona calificada y el manejo activo del alumbramiento tuvieron tasas muy inferiores al 35%. La episiotomía y el rasurado perineal demostraron tasas de utilización superiores al 50%, cuando según la OMS la episiotomía estaría indicada sólo en un 15 a 20% de partos. Destaca que en todos los hospitales encuestados el uso de la episiotomía en primerizas fue superior al 80%. 3 Estadísticas vitales 2008, Dirección General de la Salud, www.msp.gub.uy 4 Refiere al incentivo que los médicos tienen para variar la demanda de los consumidores con la finalidad de maximizar su utilidad, Munielo, et al, 2005: 2. 5  Colomar, Mercedes (et al), (2004) ¨Prácticas en la atención materna y perinatal realizadas en los hospitales públicos de Uruguay¨ en: Revista Ginecología y Obstetricia de México, Volumen 72, Núm. 9. Además de la permanencia de prácticas inefectivas o dañinas en el modelo obstétrico actual se constatan violaciones a los derechos de las mujeres y sus entornos afectivos. Las entrevistas realizadas a mujeres atendidas tanto en el sistema público como el mutual revelan la existencia de violencia institucional y malos tratos. Esto adquiere diferencias según el tipo de prestador del servicio. En el sistema público existen dificultades en el traslado de las mujeres, sometimiento al proceso de aprendizaje de estudiantes de medicina y partería, así como violencia verbal: ¨yo cuando estuve internada por la mas grande por amenaza de aborto te ponían los dedos hasta allá arriba, hasta por gusto. Me abrieron con una espátula, sentís que te molesta, yo sentía que me dolía y lo decía. Y me dijeron: si te gustó ponerla ahora aguantá!!!¨. (Entrevista mujer atendida en Pereira Rossell, Abril 2010). Se encontraron elementos compartidos con el sistema mutual tales como esperas prolongadas en espacios no adecuados, no respeto a la libertad de movimiento en el preparto y parto así como también violencia verbal: en un momento en que la mujer cerró las piernas, pues estaba con una contracción, el médico expresó: "si no las cerraste antes ahora ya es tarde". (Denuncia publicada en Brecha, mujer atendida en el SMI-IMPASA Junio 2010). Algunos procesos sociales que influyeron en la instauración del modelo actual de atención al Parto y Nacimiento Gracias a las investigadoras feministas que comenzaron a buscar en el pasado nuevas voces y experiencias hoy podemos recoger algo de la vida cotidiana de otras épocas y de la significación social de algunas prácticas de mujeres. Al decir de Scott ¨…la inclusión de las mujeres en la historia implica necesariamente la redefinición y ampliación de nociones tradicionales del significado histórico, de modo que abarque la experiencia personal y subjetiva lo mismo que las actividades públicas y políticas ¨ (Scott, 1996:267). Recogemos aquí trazos de estas historias recuperadas, haciendo foco en el la Inquisición y en la Medicalización de la vida social. Desprecio y persecución del saber acumulado de las mujeres: la caza de brujas Las mujeres desde siempre han sido sanadoras, fueron las primeras médicas de la medicina occidental. Sabían realizar abortos y actuaban como enfermeras y consejeras; sabían de las propiedades de las hierbas y eran las encargadas de asistir los partos. Sin embargo desde el medioevo a la actualidad la hegemonía médica ha sido intolerante con otros tipos de conocimientos autoproclamándose como la única posibilidad para curar. De esta forma no ha perseguido solo las prácticas de las mujeres, se ha ocupado de desprestigiar y prohibir todo tipo de medicinas tradicionales o alternativas. Fueron perseguidos también moros y judíos, a partir de que la Iglesia comienza a hegemonizar para sus hombres de clase alta el ejercicio de la medicina. En la inquisición se sientan las bases para la separación de las dos medicinas: una de cristianos cultos, ¨masculina¨, en estrecha alianza con la ley y con Dios, antecesora de nuestra medicina occidental; y la otra, considerada perteneciente a ¨la magia¨, ¨la hechicería¨ y la ¨superstición femeninas¨ (Fernández, 1994: 76) La caza de brujas abarcó más de cuatro siglos (XIV al XVII) y si bien adoptó formas diferentes se caracterizó por ser una campaña de terror desencadenada por la clase dominante y dirigida contra la población campesina de sexo femenino. Las brujas , en su mayoría mujeres que prestaban asistencia médica a la gente del pueblo, representaban una amenaza para el poder religioso y político misógino de la época. (Ehrenreich y English, 1981:11) Este proceso, en donde se calcula que se asesinaron varios millones de mujeres, coincide geográfica y temporalmente con períodos de gran agitación social, de insurrecciones campesinas y conspiraciones populares en donde se sacudieron las bases del feudalismo. Existen indicios de que en algunas regiones ¨la brujería¨ fue la expresión de una rebelión campesina encabezada por mujeres (Ehrenreich y English, 1981:12). Marvin Harris plantea que la voluntad de la inquisición de hacer creer en la existencia y pululación de las brujas tuvo la función de hacer creer que las causas de la crisis tardía del medioevo se originaban en alianzas de demonios con brujas. El principado y el clero corruptos buscaban quedar eximidos de pagar sus culpas ante el campesinado inventando enemigos del más allá y haciendo crecer en la población la manía persecutoria de encontrar la causa de su mal en alguna bruja cercana. Lograron así aparecer ante las masas como los protectores de la Humanidad, al no escatimar esfuerzos en quemar a las brujas (Harris, 1998). Para hacer eficaz la persecución y el exterminio se organizaron procedimientos bien regulados y respaldados por la ley, financiadas y ejecutadas por la Iglesia (Católica y Protestante) y el Estado. Se realizaban proclamas públicas en donde se ordenaba delatar personas herejes o brujas, si alguien a sabiendas no denunciaba se exponía a la excomunión y a los castigos corporales. El libro guía para todo el procedimiento fue el Malleus Maleficarum escrito en 1484 por Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger, dos monjes domínicos. La estrategia de la inquisición: asesinato en masa, misoginia y explotación económica En esa época fatal, prácticamente, si una mujer era acusada de brujería ya significaba que lo era. Una vez procesada, si no confesaba libremente, se empleaba la tortura para demostrar la validez de la acusación. La ¨bruja¨ no tenía derechos ni podía enfrentarse a los que la habían acusado. El abuso de poder se torna más explícito si se tiene en cuenta que los costos de la ¨investigación inquisidora¨, el juicio y ejecución tenían que ser solventados por las acusadas o sus familias, pues el proceso precisaba de varios inquisidores instalados en un pueblo o ciudad por varios días. Si luego de cubrir todos los gastos todavía existían propiedades pertenecientes a ¨la bruja¨, éstas se dividían entre la Iglesia y el Estado. Cada miembro del tribunal obtenía una gratificación por mujer quemada, factores que hicieron que aparecieran muchos inquisidores por toda Europa. Los miembros del tribunal no eran los únicos que cobraban por ¨pieza¨, en Gran Bretaña se contrató a buscadores de brujas o <> que recibían una buena gratificación por cada mujer que entregaban para su ejecución. Las pruebas necesarias no eran nada difíciles ya que buscaban ¨marcas del diablo¨ que podían ser cualquier tipo de cicatrices y manchas de nacimiento. Si no existían marcas visibles argumentaban que existían marcas invisibles. Endemonización y devastación de la sexualidad de las mujeres En la Edad Media, al estar valorizada la castidad de los hombres, la sexualidad femenina representaba una permanente amenaza del desvío del camino hacia Dios. A esto se suma una organización social basada en las alianzas matrimoniales que se ocupaban de la reproducción de las hegemonías sociales y la perpetuación de la herencia. Esta sociedad no podía permitirse dejarse llevar por el deseo... Producto de la necesidad de mantención del sistema hegemónico nace el Malleus Maleficarum, libro misógino, aterrador y obsesionado con la sexualidad femenina. Capítulos enteros tratan sobre el sexo de las mujeres y en particular sobre los intercambios sexuales de éstas con fuerzas diabólicas, cuestiones tales como: de las formas de copulación entre las brujas y los demonios, de la frecuencia de inyección de semen, de los métodos de embrujamiento para copular con un hombre inocente, de las capacidades de las brujas para despojar al hombre de su miembro viril, de sus capacidades para producir abortos. En donde las mujeres aparecen siempre como potenciales aliadas del diablo, con intenciones de engañar a los hombres para someterlos o mutilarlos. Con cuál instrumento? con la fuerza de su sexualidad. De este modo la Iglesia asociaba la mujer al sexo y condenaba todo placer sexual, considerando que éste sólo podía proceder del demonio, como se ve en la siguiente cita: ¨Qué tipos de mujeres son supersticiosas y brujas antes que ninguna: en las que predomina la infidelidad, la ambición y la lujuria .... se sigue que entre las mujeres ambiciosas resultan más profundamente infectadas quienes tienen un temperamento más ardoroso para satisfacer sus repugnantes apetitos; y esas son las adúlteras, las fornicadoras y las concubinas del Grande¨ (Malleus Maleficarum, Primera Parte: 54) El libro Malleus Maleficarum define a ¨la mujer¨ como: ¨enemiga de la amistad¨, ¨un castigo inevitable¨, ¨un mal necesario¨, ¨una tentación natural¨, ¨una calamidad deseable¨ , ¨un peligro doméstico¨, ¨un deleitable detrimento¨, ¨un mal de la naturaleza pintado con alegres colores¨, ¨una tortura necesaria¨. Afirmaban que las mujeres eran débiles y encontraban una manera fácil y secreta de reivindicarse por medio de la brujería. Se basaron en varios escritores anteriores y en el mito de la génesis para sostener todo este arsenal misógino ¨ hubo un defecto en la formación de la primera mujer, ya que fue formada de una costilla curva, es decir, la costilla del pecho, que se encuentra encorvada, por decirlo así, en dirección contraria a la de un hombre. Y como debido a este defecto es un animal imperfecto, siempre engaña¨ (Malleus Maleficarum, Primera Parte, 49-50). Las peores: las brujas comadronas y aborteras Existen tres acusaciones principales que se repiten a lo largo de la Inquisición. En principio se acusaba a ¨las brujas¨ de todos los crímenes sexuales concebibles en contra de los hombres. Como vimos se las acusaba de poseer una sexualidad femenina. Luego se las denunciaba por estar organizadas. Y por último se las acusaba de tener poderes mágicos sobre la salud, podían provocar el mal, pero también podían hacer el bien pues tenían la capacidad de curar. Hay ¨...tres tipos de brujas, a saber: las que dañan pero no pueden curar; las que curan, pero, por algún extraño pacto con el diablo, no pueden dañar; y las que dañan y curan¨ (Malleus Maleficarum, Parte Segunda: 13). Las brujas que ayudaban a parir eran consideradas las más peligrosas ¨Las brujas que son comadronas matan de distintas maneras a los niños concebidos en el útero, y procuran un aborto; o si no hacen eso, ofrecen a los demonios los niños recién nacidos... nadie hace más daño a la fe católica que las comadronas¨ (Malleus Maleficarum, Primera Parte: 68-69). Es de destacar la lucha histórica entre la Iglesia y la hegemonía médica   por un lado y las mujeres por el otro por el poder de decisión sobre el destino de las concepciones. En los dos tomos del Malleus el aborto se presenta como uno de los escenarios de lucha de poder sobre los cuerpos de las mujeres y es parte fundamental de la Inquisición asegurar que toda mujer que quedara embarazada no abortara pues esa futura vida era concebida como propiedad de Dios y la Iglesia; y más aún, cuando las comadronas ayudaban a abortar significaba que ofrecían esos fetos al diablo, por lo cual se establece una clara relación entre la voluntad de las mujeres de interrumpir su embarazo y la demonización de este acto. La medicina en la Inquisición y el fin del valor de la experiencia de las mujeres como sanadoras: El Estado, la Iglesia y la profesión médica expresaron su máxima alianza con motivo de los procesos de brujería, en los que ¨el médico desempeñaba el papel de <>, encargado de prestar una apariencia científica a todo el procedimiento. Se pedía su asesoramiento para determinar si ciertas mujeres podían ser acusadas de practicar la brujería y si determinados males tenían su origen en prácticas mágicas¨ (Ehrenreich y English, 1981:20). Vemos entonces cómo en la Edad Media los discursos médicos estuvieron asociados a los discursos religiosos, luego de una lucha de varios siglos la Iglesia logra hegemonizar la práctica médica. En este momento histórico en donde sólo el hombre tiene alma y sólo él está hecho a imagen y semejanza de Dios, la mujer representa todo lo instintivo, irracional y animal. ¨El hombre íntegro, racional y temeroso de Dios controla sus deseos, pero será la mujer-demoníaca quien lo aleje del camino hacia la perfección divina¨ (Fernández, 1994:72). Si bien la caza de brujas no eliminó a las sanadoras de extracción popular las marcó para siempre con el estigma de charlatanas y posibles perversas. Llegaron a estar tan desacreditadas entre los siglos XVII y XVIII, que los médicos invadieron el último bastión de las sanadoras: la obstetricia. Practicantes no profesionales varones -barberos cirujanos- iniciaron el ataque en Inglaterra, alegando una supuesta superioridad técnica basada en el uso del fórceps obstétrico. Una vez en sus manos la práctica de la obstetricia entre las clases medias perdió rápidamente su carácter de servicio entre vecinas para convertirse en una actividad lucrativa, de la que finalmente se apropiaron los médicos propiamente dichos en el siglo XVIII (Ehrenreich y English, 1981:20). Luego la implantación de la medicina como profesión para cuyo ejercicio se exigía una formación universitaria facilitó la exclusión legal de las mujeres de su práctica. Con escasas excepciones, el acceso de las universidades estaba vetado a las mujeres (incluso a las mujeres de clase alta que habrían podido pagarse los estudios) y se promulgaron leyes que prohibían el ejercicio de la medicina a las personas sin formación universitaria (Ehrenreich y English, 1981:19). Al decir de Michelle Sadler se degradó ¨... explícitamente la figura de las mujeres sanadoras en función de una naciente medicina moderna fundada en este contexto por varones de clases dominantes, quienes se ocuparon del ser superior y puro, el hombre, estudiando su cuerpo como el modelo y la medida de los seres humanos, y al femenino como una versión degradada y degenerada (Sadler, 2003 :32). Impregnación social de los valores de la medicina en Uruguay. Sus rasgos misóginos El proceso de infiltración de los valores, la mentalidad y la sensibilidad dominantes del saber científico ocurrió en Uruguay básicamente en el transcurso del “Novecientos” . A principios del siglo XIX la clase médica aún no tenía el monopolio del saber sobre la salud. Las personas recurrían a curanderas y curanderos ya que el poder popular de curar no hizo distinciones de género como sí las hizo durante todo el siglo XIX el poder de curar científico, que era masculino. (Barrán,1993:33) Esta forma de curar necesitaba una importante participación del enfermo/a e incluso de su familia y vecinos, cuestión que se transformó totalmente en el siglo XX, el encuentro paciente – médico debía ser absolutamente íntimo, al menos íntimo desde el punto de vista del poder, es decir, sin que otros poderes intervinieran y sobre todo el perturbador por excelencia: la familia6 . (Barrán,1993:207) Entre 1900 y 1930 la sociedad uruguaya se medicalizó. Este poder, por curar y hacerlo desde el monopolio del saber, exigía como contrapartida obediencia y sometimiento por parte de los pacientes, ¨... sanos y enfermos , por endiosar la salud, pidieron ser dominados. Uno de los resultados habituales fue la infantilización del enfermo y hasta la legitimación del uso del terror por el médico¨. (Barrán,1993:194) Aumentando su poder, el saber médico también insistió en dudar de las percepciones del paciente y preferir las propias, las sensaciones de dolor, los estados de bienestar o malestar, fueron y son devaluados como síntomas. Basados en un sistema científico positivista infiriendo a partir de síntomas, la salud pasó a ser un hecho solo certificable por su oficiante. Comenzó a valer más el resultado de un análisis de sangre que la percepción personal del analizado sobre su salud. En el caso de las mujeres el sometimiento exigido fue mayor, ¨...la sugestión más descarada, los placebos más obvios, las órdenes más arbitrarias y raras, tuvieron sus efectos “benéficos” en ese sector de pacientes. El sadismo erotizado del poder del macho científico se combinó con la entrega también erotizada al poder absoluto de este nuevo padre, mayor como él, seguro como él, arbitrario como él, y a veces con gestos de aproximación física equívocos, como los de él¨. (Barrán,1993:228) Los médicos fueron los principales responsables de instaurar el culto a la invalidez femenina, describieron a la mujer como un enfermo en estado natural. La gestación, la menstruación, las enfermedades propias. Más adelante ayudaron a construir el estereotipo de “madre”, la única función verdaderamente “natural” de la mujer (Barrán,1993:77; Sapriza,2001:63). Promovieron también, la misoginia en la sociedad a través de sus discursos y su forma de concebir la salud de las mujeres, esto se hizo explícito a través de las palabras del médico Mateo Legnani a propósito de la elección de los maridos ¨el criterio único de la mujer menos inteligente y menos ecuánime que el hombre, es el de la posición social y la riqueza, ... la educación de la mujer es tal, que (...) el criterio seleccionador no sabe apreciarlo, es incapaz de sentenciar en bien propio y del futuro étnico¨ (Legnani, 1917, citado en: Sapriza, 2001:66) Vislumbrándose la intención eugenista que a nivel de la región y también en Uruguay fue caldo de cultivo para instaurar un orden en donde había que enseñar a la mujer a ser madre para mejorar la raza y por lo tanto al país, ¨... se propusieron educar 6 En la actualidad, en el parto las resistencias a mostrar y compartir con las familias lo que allí sucede han sido muy grandes. Es recién en agosto del 2001 que la Ley No 17.386 dispone que toda mujer pueda estar acompañada durante el trabajo de parto y el nacimiento, si bien algunas instituciones lo practicaban desde antes de la Ley, todavía se registran violaciones a la misma en distintas instituciones públicas y privadas. el instinto de la mujer, valga la contradicción, para obtener a la madre responsable de su prole”. (Sapriza, 2001: 67) Las naciones querían crecer y con “buenos ciudadanos”, la reproducción y la maternidad pasan a tener un nuevo valor. Esta última fue sometida a la institucionalización que implicó la medicalización y hospitalización del parto. La Medicalización de los Partos: ¿causa evidente de la reducción de la morbimortalidad materna e infantil? El control médico del Parto, comienza en Europa en el siglo XVIII, el factor inicial es una suerte de esnobismo, ¨...como el médico cobraba dos o tres veces más caro que la comadrona, el hecho mismo de llamarlo era un signo de buena posición económica. Las parturientas más modestas siguen fieles a las comadronas, mientras que las muy pobres van al hospital...ya en 1820, en Boston, toda la obstetricia, o casi toda, está en manos de hombres¨. (Knibiehler, 1993) En los hospitales de Londres en 1850 todavía la mortalidad materna se mantenía elevada, siendo el factor principal la fiebre puerperal que transmitía el obstetra mismo y sus estudiantes, quienes practican, alternativamente y sin precaución alguna, autopsias y tactos obstétricos. (Knibiehler, 1993:348) Entre 1870 y 1890 todos los hospitales de Occidente se convierten a las nuevas reglas de la asepsia cayendo la mortalidad materna alrededor del 20 por 100. Entonces la asociación lineal entre la medicalización de los partos y la reducción de morbimortalidad perinatal no es tan evidente. Isabel F. del Castillo plantea que la variable más importante de la mejora es la higiene (a partir de la instauración de la red de agua corriente y de alcantarillado), no la medicalizacón. En palabras de ella ¨ por lo que se refiera a la asistencia al parto, el desconocimiento de la importancia de la suciedad en la transmisión microbiana daba lugar a una gran mortalidad de madres y bebés, muy superior en los hospitales que en casa. En realidad, puede decirse que los comienzos de la obstetricia como especialidad médica se siguieron de un aumento significativo de la mortalidad perinatal, al menos en lo que se refiere a los partos en hospital. Este aumento se debió principalmente a dos causas: la pasión del médico por intervenir de la forma que fuera en el recién invadido cuerpo de la mujer, y la total ausencia de asepsia¨. (Fernández del Castillo, 2006). Desde hace algunos años comenzaron a realizarse estudios7 sobre los resultados obstétricos obtenidos en Hospitales y en las casas de las mujeres; estos muestran en partos de bajo riesgo no existen mejores resultados en los primeros. Entonces las mejoras en el campo obstétrico están relacionadas a un 7 Por ejemplo el realizado por Marjorie Tew. Safer childbirth: a Critical History of Maternity Care. Marjorie Tew. Oxford University Press. 1990. En donde se comprueba que una intervención obstétrica puede salvar la vida de determinadas mujeres y bebés, pero cuando interviene en casos de bajo riesgo, esa intervención incrementa considerablemente el riesgo de complicación. La conclusión es que el parto en casa es tan seguro como en el hospital para mujeres de bajo riesgo, pero en el hospital las mujeres de bajo riesgo estarían expuestas a mayores complicaciones durante y después del parto. cúmulo de factores tales como las nuevas pautas de higiene, la salud de las mujeres, la posibilidad de controlar los embarazos con tecnología específica (ecografías, exámenes de orina y sangre, etc), no necesariamente a la atención hospitalaria del parto. Volviendo al proceso histórico, en América Latina hacia finales del siglo XIX “dar a luz” era todavía un asunto asociado a las mujeres. Pizarro señala que la labor de estas mujeres “verdaderas acompañantes en el proceso del llegar al mundo, era criticada por el cientificismo dada su vinculación con el conocimiento popular y no científico. No obstante la relación entre parturienta y partera resultaba ser de un trato bastante más cercano, amable y privado que la de médico-paciente introducida por la posterior medicalización del parto”. (Pizarro, 2007) En el Novecientos, la relación entre las mujeres y el parto se quiebra pues irrumpe el conocimiento científico vinculado estrechamente a la masculinidad. Una de las consecuencias de la operacionalización institucional de los partos es el cambio de posición que se efectúa en la parturienta, se pasa de parir en cuclillas o de pie a la posición acostada que favorece al médico. Así también a diferencia del contexto del parto en casa, acompañada de la partera y cercanos a la parturienta, el escenario se traslada a un frío pabellón, donde la atención se centra en ¨el orificio de la vida,... postergando el rostro materno... la otrora acompañante, consejera y referente se diluye en la imagen del médico, lejano y siempre ocupado como para suturar las dudas e interrogaciones de la madre ...¨. (Pizarro, 2007) El Estado y la clase médica en Uruguay no perdieron de vista a las parteras, en principio por estar legalmente autorizadas para competir con los médicos en el parto, y además porque ¨... eran mujeres atrevidas casi siempre... y el poder médico estaba en manos de hombres. Su estricta vigilancia comienza en el siglo XIX, ya en diciembre de 1864, el Consejo de Higiene Pública había determinado que las parteras solo podían ejercer su profesión en el caso de parto natural, que les estaba absolutamente prohibido todo parto artificial por maniobra o instrumento y que no podían administrar ninguna especie de sustancia a sus pacientes, ni aún en el caso de complicación¨. (Barrán, 1993:184) Modelo Tecnocrático8 de atención A nivel mundial el campo de investigación social que problematiza las formas actuales de reproducción humana encuentra sus mayores acumulaciones en la Antropología (tanto Médica como del Parto). En este artículo se toma como referencia el trabajo de la antropóloga Robbie Davis Floyd, ella considera que la obstetricia contemporánea cuenta con las mejores oportunidades de 8 Se cuestiona ¨lo tecnocrático¨: el uso abusivo de la tecnología y la concepción que la propone como fuente hegemónica de saber y hacer. No así a la tecnología. crear el sistema de cuidado más efectivo que se haya conocido, integrando tecnología apropiada con los valores humanistas y el respeto por la individualidad planteada en los modelos holistas. (Sadler, 2003:65) Sin embargo los resultados de sus investigaciones no confirman todavía esta tendencia. Luego de entrevistar, en  Estados Unidos,  a más de cien mujeres que habían parido identificó tres rituales que transfieren los valores centrales de la sociedad tecnocrática norteamericana a la parturienta y su familia: el monitoreo fetal electrónico, la oxitocina y la episiotomía; los considera emergentes del paradigma que denominó: modelo tecnocrático de nacimiento (Davis Floyd, 2004:15). Ella plantea que estos procedimientos trabajan acumulativamente como rituales para convencer a la parturienta tanto de la defectuosidad inherente a su ¨cuerpo-máquina¨ como de la superioridad de las tecnologías usadas para corregir su deficiencias y mejorar su funcionamiento. El modelo tecnocrático -derivado a su vez del modelo mecanicista de la realidad heredado de la revolución científica en Europa- puede ser sintetizado en doce principios básicos: separación mente cuerpo - considerar el cuerpo como máquina - ver al paciente como un objeto - distanciamiento del médico - diagnóstico y tratamiento desde afuera hacia adentro (reparando disfunciones) - organización jerárquica y estandarización del cuidado - autoridad y responsabilidad inherente al médico, no al paciente -sobrevaloración de la ciencia y de la tecnología - intervenciones agresivas con énfasis en resultados a corto plazo -la muerte como derrota - sistema guiado por las ganancias - intolerancia a otras modalidades de atención. ¨Los médicos entrenados para dar respuestas, salvar vidas, responder a las emergencias y procesar información a la velocidad de un rayo, tienden a evitar preguntas, a tener intimidad o a comprometerse con los pacientes¨. (Davis Floyd, 2004: 16) Este modelo expresado en la obstetricia utiliza rutinariamente alta tecnología9 respondiendo a un propósito más profundo que el de producir bebés sanos, tiene que ver con uno de los aspectos de fuerte arraigo cultural que constantemente surge a lo largo del proceso de embarazo, parto y puerperio: el miedo frente a lo incontrolable de un proceso natural liderado por los cuerpos de las mujeres. Este profundo temor genera la creencia en que se puede controlar su inminente incertidumbre. Entonces por un lado se genera la creencia social de que es posible controlar la vida, la enfermedad y la muerte; mientras por otro lado el colectivo médico confirma y asume ese poder. Como plantea un médico ginecólogo entrevistado ¨En esto hay mucha culpa de los médicos. Esa imagen de omnipotencia. A mí me pasa muchas veces que veo a una paciente que está lo más bien y le digo bueno señora le voy a dar el alta. Y ella me pregunta: ud. me asegura que mi feto va a estar bien? No, no puedo asegurarle. Pero uno se maneja por criterios estadísticos, la probabilidad de que el feto se muera cuando yo le doy el alta es una en diez mil. Pero si justo atendés a esa mujer a la cual se le muere el feto... te quieren matar, agarrar a piñazos. Entonces como médico agarrás y decís: bueno le voy a hacer un examen más para que la probabilidad sea 9 Como el monitor fetal ya demostrado que no mejora el resultado del nacimiento y si aumenta la tasa de cesárea. una en cincuenta mil, y si con eso no alcanza pido otra más y más ...¨ .(Entrevista médico ginecólogo, julio 2009) Rasgos del modelo médico tecnocrático y sus consecuencias sobre los derechos humanos Este modo de atención no es ajeno al contexto mundial en donde cada vez más crece la corriente que hegemoniza la comercialización y mercantilización de la vida y la naturaleza. En este escenario el parto también se industrializó y mercantilizó. Michelle Odent en su libro el Granjero y el Obstetra hace una comparación entre la industrialización del agro y la ganadería y la industralización del parto y nacimiento; en el mismo plantea una asociación entre la violencia social imperante y las condiciones actuales de la atención al parto y nacimiento. Señala que la una de las preocupaciones más importantes para los que se interesen por el futuro de la humanidad debería ser las condiciones del nacimiento.¨Si queremos que, en el futuro, nuestro planeta sea capaz de soportar la vida humana, es necesario... -asumir- ... que la capacidad de amar se desarrolla a través de una larga cadena de experiencias precoces, particularmente en el período que rodea al nacimiento. La forma en que nacen los bebés es el eslabón que se perturba sistemática y ritualmente. Es también el eslabón sobre el que es posible actuar¨. (Odent, 2004:115) Los avances tecnológicos en materia médica han logrado traspasar límites inimaginados anteriormente, hoy en día se logra salvar a fetos de apenas 650-700 grs y parejas que naturalmente no lograrían reproducirse consiguen engendrar ayudadas por baterías tecnológicas. Pero el modelo tecnocrático asociado organiza una serie de actos y concepciones que se alejan de la potenciación de la facultad de amar. Paralelo a los avances tecnológicos, las grandes transformaciones socioculturales y el desarrollo de las ¨sociedades de riesgo¨ ya no soportan un resultado obstétrico negativo. Nadie se embaraza pensando que probablemente el feto o el bebé recién nacido muera, como sí era habitual hace poco más de 100 años. Concretamente en el tema de estudio esto se traduce en el paradigma de atención al parto basado en el enfoque de riesgos, en donde todo proceso es plausible de complicarse en cualquier momento. Se trata de adelantar a cualquier complicación realizando intervenciones preventivas, cuestión que en la mayoría de las situaciones es la causa del ¨intervencionismo obstétrico¨, en donde una intervención crea una necesidad y esta a su vez genera una nueva necesidad y así sucesivamente; lo cual transforma un parto que podría haber sido liderado por los tiempos y requerimientos de la parturienta en un parto intervenido o una cesárea, protagonizado por la institución de salud. (OMS, Who, 1985 citado en Tyndall, Marie Lynne 2000: 5) Otro asunto que da forma al actual modelo son las consecuencias de la ¨medicina defensiva¨, refiere a un ejercicio profesional en donde el objetivo principal es la protección ante un eventual futuro reclamo del paciente. Tanto desde el punto de vista ético como de salud pública no es admisible pues no tiene como centro al paciente y agrega costos innecesarios al sistema de salud. (Rodríguez, 2006) Sin embargo el alto número de demandas realizadas a los ginecólogos genera que en la mayoría de las actuaciones este vector sea preponderante. En asociación con el enfoque de riesgos se busca adelantar a cualquier complicación, realizando intervenciones muchas veces innecesarias y tratando de dejar constancia con pruebas ¨objetivas¨ de la actuación del profesional, por ejemplo con el uso del monitor electrónico quien obliga a la mujer a la permanencia horizontal. Buscando generar modelos y protocolos la medina pretende la homogeneización del tiempo y los procesos; el tiempo dicta cuando un trabajo de parto y un parto son normales o se transforman en patológicos, cuando en realidad no existe un parto igual al otro, en donde la diversidad está asentada en la propia diversidad de las mujeres y sus formas de vida. Lo anterior se combina con la utilización de maniobras y tecnología de forma rutinaria, por ejemplo la episiotomía: el corte casi obligado a la vulva, la mayoría de las veces innecesaria, en donde se subvalora los impactos negativos sobre la sexualidad posterior, y se practica asumiendo que previene desgarros (asunto muy discutido, hay estudios que muestran que en vez de prevenir, generan desgarros); es un corte en varios planos del periné que destruye nervios que son parte de la base pélvica del clítoris. (Federation of Feminist Women´s Helath, 1986). Lamentablemente una de las razones por las cuales se realiza este corte de rutina es que los ginecólogos aprendieron a atender partos de este modo y no saben hacerlo sin manipular y cortar las vulvas. Uno de los entrevistados, ante mi pregunta sobre si él la practicaba contestó: ¨Yo hace 5 años que no hago partos... pero en mi caso yo lo haría, porque no tengo el entrenamiento para no hacerlo¨ . (Entrevista a Ginecólogo, Julio de 2009) Es interesante además observar la forma de nombrar sus prácticas obstétricas en vez de asistir el parto se pasó a hacer el parto. En consonancia con el modelo que estamos analizando en donde el acto está centrado en la acción del profesional y no en el de la mujer que pare. Por otra parte, como ya venimos planteando, el poder y el saber médicos debieron su omnipotencia a un nuevo concepto de salud, basado en el horror al dolor y en el control del placer del cuerpo. Estas dos dimensiones son fundamentales para entender las tendencias hegemónicas de atención al parto: En primer lugar el espanto experimentado por la sociedad, y por las mujeres en particular, ante la posibilidad de sentir dolor en el parto está siendo encarado a través del uso de la epidural (inequitativo socialmente pues la administración de analgesia en el parto vale entre 400 y 700 dólares). El uso rutinario de analgesias es un asunto que está actualmente en discusión, hay estudios10 que muestran una asociación entre su utilización y aumento de cesáreas y uso de fórceps. Si bien puede ser una muy buena posibilidad para aquellas mujeres que opten por utilizarlo o cuando se precise aliviar el dolor, no está claro cuán beneficioso puede ser su uso indiscriminado. Muchas veces al anestesiar el cuerpo se pierde la capacidad de sentir cuándo y cómo pujar, además de que propicia el escenario ideal para la manipulación y control médico. Como expresa una mujer entrevistada: ¨Al anestesiarte cedés tu poder al otro, al que está ahí, que viene y te dice madre porque ni siquiera sabe tu nombre, lo más impersonal del mundo, ..., anestesiarse en definitiva es no sentir el parto.¨(Entrevista mujer que parió en su casa, mayo 2009). Con esto no se está haciendo una apología del sufrimiento, ni planteando nuevas hegemonías de cómo vivir el parto. Pero sí queremos que las condiciones actuales brinden opciones reales para todas las mujeres de poder vivir la experiencia con protagonismo y libertad. Por otra parte el dolor es cultural y contextual, si desde siempre las mujeres crecemos con mandatos como: parirás con dolor es bastante probable que se instale una predisposición al mismo. ¿Por qué contextual? Porque depende de la situaciones psico-afectivas en que se encuentren las mujeres; de cuán acompañadas y contenidas estén; de cómo se les propicia o no las condiciones para liberarse en el parto (ejercicio de la movilidad, mínimo de intervenciones, aliento, amor); de acciones naturales para disminuir el dolor (masajes, hierbas naturales, música, concentración, ambiente íntimo y respetado, entre otros); de confianza en quien la está asistiendo; y de cuán preparadas estén para afrontar uno de los momentos jaque de la vida. Para todas las mujeres entrevistadas que se prepararon en cursos desde la concepción humanista, una de las condiciones más importantes para su vivencia es haber estado ¨bien¨ acompañadas, en general por sus parejas y parteras o médicos de confianza. Como bien expresan dos de las entrevistadas cuando les pregunté qué elementos favorecieron su experiencia: ¨Tener a mi pareja al lado todo el tiempo, totalmente partícipe de todo activamente¨ (Entrevista mujer que parió en mutualista, agosto 2009). ¨Yo estaba en otro lado. Lo único que me calmaba era cuando Julio me hacía reiki. Y después cuando me estaba viniendo pensaba: bueno son tres respiraciones. Lo que si, era que cada vez me tenía que concentrar bien, porque sino me dolía como la puta madre. Me acuerdo en una que suena el celular, y va Julio y lo atiende!!! me estaba haciendo reiki y lo atiende!!! y me recalenté, y por calentarme me dolió mucho más!! (Entrevista mujer que parió mutualista, setiembre 2008) En relación al control del placer del cuerpo: esto convoca a dos asuntos centrales. El primero asentado en el dualismo filosófico cartesiano en donde la racionalidad debe 10Por ejemplo la tesis doctoral de Montserrat García Castaño, realizada en conjunto con la Unidad de Investigación del Complejo Asistencial de Zamora. Las conclusiones del trabajo muestran que la analgesia epidural «aumentó las cesáreas y los partos instrumentados», y de hecho las primeras se incrementaron del 18 al 24% mientras los segundos pasaron del 4,2% del total de partos al 15,7%. dominar al cuerpo. Como plantea una entrevistada ¨ Tenemos incorporado el supercontrol de nuestras vidas, la racionalización de todo, de que nada puede ser inesperado, ni descontrolado. Y el parto implica un descontrol, en buen sentido, implica que dejemos ir el mecanismo de control racional, está demostrado que funcionan mecanismos más instintivos, ... si dejamos fluir el proceso fisiológico natural las cosas funcionan de la mejor forma... para dejar que su ser íntegro, su cuerpo controle la situación, la situación se controla a sí misma, confiar en el cuerpo y que estamos preparadas para eso.... nos cuesta asumir que no tenemos el control de ese evento, y se lo damos al sistema de salud.¨. (Entrevista a Psicóloga y Doula, setiembre 2009). Al decir de Sadler ¨De Descartes heredamos una idea particular del yo racional que coincide con una distinción categórica constante entre mente y cuerpo. Esta separación se puede concebir como un yo masculino que se ha separado de las supuestas impurezas de la naturaleza y la vida emocional. La visión cartesiana de la conciencia está esencialmente descorporalizada, como lo está la concepción de agente racional que emana de ella¨. (Sadler, 2003:40). El segundo asunto deviene de que el parto es un acto sexual. Una de las hipótesis de esta investigación es que el modelo tecnocrático de atención es uno modo actual de represión de la sexualidad de las mujeres. Los dispositivos son más sutiles que en la Edad Media, pero son efectivos en despotenciar y desexualizar una de las experiencias humanas más fuertes afectivamente. Por otra parte existen investigaciones, en particular la de Casilda Rodrigáñez11 y la de Juan Merelo Barberá12 que confirman la existencia de partos orgásmicos, encontrando que su frecuencia es más alta de la que hemos imaginado. Sin llegar a encontrar ninguna entrevistada que tuviera tal suerte es clara la relación entre preparación, confianza, lugar seguro y tranquilo, y el recuerdo de una experiencia que aunque dolorosa se revive como placentera. Emergencia del modelo de humanización Como reacción crítica al modelo tecnocrático viene creciendo en el mundo un Movimiento por la Humanización del Parto y Nacimiento. En la Conferencia Internacional sobre la Humanización del Parto, celebrada en noviembre del año 2000 en Fortaleza- Brasil, se definió que el parto humanizado implica que ¨el control del proceso lo tenga la mujer, no el equipo de salud; requiere de una actitud respetuosa y cuidadosa, calidad y calidez de atención, estimular la presencia de un acompañante significativo para la parturienta (apoyo afectivo- emocional). En suma, la mujer debe ser el foco en la atención maternal; los servicios ofrecidos deben ser sensibles a sus necesidades y expectativas¨. (Muñoz, 2001) 11Casilda Rodrigáñez Busto, Pariremos con Placer. Apuntes sobre la recuperación del útero espástico y la energía sexual femenina, artículo presenado en el I Congreso Internacional de Parto y Nacimiento en Casa Jerez, octubre 2000. 12Juan Merelo Barberá, Parirás con placer. La sexología y el orgasmo en el parto, Editorial Kairós, Barcelona, 1980. Según la opinión de algunos/as integrantes de la Red de Humanización en Uruguay y en América Latina es posible un cambio en los modelos de atención. Pero esto requiere de grandes transformaciones en la concepción del parto: ¨despatologizarlo¨, ¨naturalizarlo¨, ¨concebirlo como evento fisiológico¨. Esto es muy difícil o imposible de lograr en el marco de la atención médica actual. Por eso abogan por la vuelta de las parteras a la atención del parto normal. Pero hoy en día el oficio de partera no conlleva necesariamente a un trato humanizado pues aprenden y ejercen dentro del sistema tecnocrático. Por otra parte en Uruguay las parteras en su gran mayoría no asisten los partos, destinadas a trabajar bajo las órdenes de la medicina ginecológica aparecen como ayudantes en la atención obstétrica. Entonces el camino de mejora incluiría lugares distintos a hospitales para atender los partos (como Casas de Nacer cerca de centros de salud por si el proceso requiere de la intervención médica) con parteras que recuperaran el oficio de partería. Además sería necesario una nueva conciencia social que desmistificara asuntos como que la cesárea duele menos, o que siempre es mejor un médico para la atención del parto. Necesitamos una nueva relación con la tecnología, como en otros campos, en donde ésta esté al servicio humano y no al servicio de la medicina defensiva y la mercantilización de la salud. Llegando casi al final del artículo nos preguntamos junto a Rosamaría Carneiro ¿es posible pensar que el movimiento por la humanización del parto represente nuevas formas de feminismos: feministas adeptas a la maternidad? Serán tiempos de neomaternalismo como pensó Elizabeth Badinter? (Carneiro, 2008) Esta pregunta coloca sobre la mesa toda una controversia a la interna de los feminismos sobre la concepción y función de la maternidad. Si bien esto será tema para seguir investigando nos arriesgamos a plantear que a partir de las entrevistas con mujeres que parieron dentro del paradigma de Humanización (esto significa que se prepararon para el parto en cursos con visión de Humanización, lograron cuestionar el modelo tecnocrático y se pararon ante el parto con una postura clara de qué era lo que querían) se puede pensar que sí. Como muestra esta entrevistada: ¨Y yo al momento de parir necesitaba sentirme la persona más poderosa del mundo... y fue lo que sucedió, fue como algo super mágico, aparte me dejó como persona con una fortaleza, con una amiga le decimos: el síndrome de la superniña, porque sentís que nada te va a pasar en el mundo, no te vas a morir nunca...¨ (Entrevista a mujer que parió en su casa, mayo 2009) Reflexiones finales: El cometido de este artículo ha sido problematizar las condiciones de atención al parto y nacimiento, y relacionarlas con procesos históricos concretos. Creemos que concebir y efectuar el parto en el paradigma de Humanización aumenta los derechos humanos de las mujeres y afirma una lucha por la autonomía y liberación en uno de los escenarios del control misógino por excelencia: la clínica obstétrica. Una de nuestras hipótesis principales, a seguir profundizando, plantea que para mantener el actual sistema de dominación patriarcal y capitalista es necesario controlar socialmente el parto; este contiene elementos revulsivos y transformadores de las relaciones de poder actuales, si el parto se libera se liberarán otros muchos aspectos de la vida individual y colectiva que redundarán en nuevas lógicas basadas en derechos y libertades. Creemos que el movimiento feminista debería discutir más profundamente la categoría Maternidad. Y no sólo desde el punto de vista de las maternidades mandatadas o impuestas que conllevan a un despontenciamiento de las mujeres como sujetos históricos. Sino incorporando a sus investigaciones y luchas la reivindicación por el respeto al embarazo y parto elegido y vivido en libertad, pues aporta al cambio social y político necesario para la tan deseada transformación en las relaciones de poder entre los géneros y de la sociedad toda. 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